Mauricio Macri encabezó ayer una reunión de gabinete en el club Villa Real junto a su secretario general,
Marcos Peña, y al ministro de Seguridad de la Capital Federal, Guillermo Montenegro.
El clásico del verano, Mauricio Macri versus Aníbal Fernández, tuvo ayer un capítulo más de intercambio de acusaciones, nuevamente, por la inseguridad. El asesinato a golpes de un taxista en la Capital Federal disparó una escalada de críticas entre el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos del Gobierno nacional y el jefe de Gobierno porteño, quien le pidió la renuncia al funcionario kirchnerista.
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Con el antecedente inmediato de un duro cruce por el control, o la falta de control, de la Villa 31 de Retiro, debate que llevó a Fernández a calificar de «enorme vago e inculto», ayer el jefe de Gobierno de la Capital Federal contraatacó y exigió que Fernández «deje su cargo a alguien más capacitado» para poder combatir la inseguridad.
El alcalde porteño llegó a su cargo con la bandera de la lucha contra la inseguridad como principal estandarte y la máxima de evitar enfrentamientos con el Gobierno de Cristina de Kirchner para dedicarse de lleno a la gestión. Pero pronto la Casa Rosada avisó que no le transferiría al macrismo las millonarias sumas que el PRO necesitaba para implementar una fuerza de seguridad en la Ciudad de Buenos Aires. Desde entonces, macristas y kirchneristas se atacan sin contemplaciones, más en un año electoral.
Empeorando
«Que Fernández se ocupe de la seguridad o que deje a alguien más capacitado para que lo haga», reclamó Macri en declaraciones a la prensa, y advirtió que «la situación no para de empeorar» en la Ciudad de Buenos Aires. El jefe de Gobierno capitalino se expresó de esta forma al ser consultado sobre el asesinato a balazos de un taxista en el centro porteño, ocurrido ayer por la madrugada después de una discusión por un incidente de tránsito.
La respuesta del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos no se hizo esperar: poco después de las acusaciones, el funcionario le pidió a Macri que «se ponga a trabajar y que se deje de hablar estupideces».
Así, sobre el reclamo del líder de PRO para que abandone su cargo, Fernández remarcó: «Eso lo va a decidir la presidenta de la Nación. Cuando él sea presidente que ponga a quien quiera».
En declaraciones radiales, el funcionario nacional señaló que no hubo falencias en la prevención del delito por parte de la Policía Federal en el caso del taxista asesinado, y destacó el nivel de seguridad pública en la Capital Federal.
Porcentajes
Indicó, al respecto, que mientras «una ciudad como Washington tiene 30 homicidios cada 100 mil habitantes, en Buenos Aires estamos hablando de un nivel para ese delito de 3,9».
«Lo que está diciendo Macri es una mentira, lo que pasa es que como ayer le fue mal en todo, está buscando otra veta para pelearse y yo no quiero», subrayó Fernández, respecto del cruce de acusaciones que ambos mantuvieron el pasado lunes por las edificaciones irregulares en la Villa 31, del barrio porteño de Retiro.
La polémica surgió luego de que el jefe de Gobierno acusara a la Casa Rosada de eludir su responsabilidad de evitar el ingreso de camiones con materiales de construcción al asentamiento, como dispone una orden judicial.
Ayer, Fernández insistió con que las fuerzas de seguridad no pueden controlar el ingreso de materiales a la Villa 31 de Retiro porque no tienen «personal especializado» para hacerlo, pero sí pueden «custodiar» a quien cumpla esa tarea.
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