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Insólito: escasez de electrónicos
• Por trabas a la importación y más demanda
La paradoja es que hasta hace un mes esas cadenas se quejaban de la fuerte caída en las ventas, que en julio estuvieron un 23% por debajo del volumen alcanzado en el mismo mes de 2008. Ahora dicen que en las últimas semanas la demanda de algunos artículos electrodomésticos revivió y muchos comercios se quedaron sin stock.
La preocupación de los comercios ahora pasa por no tener la cantidad necesaria de unidades para satisfacer los pedidos del público ya que las trabas en las importaciones dificulta la rápida reposición de algunos productos.
En los locales ya hay faltante de algunas marcas de computadoras, LCD, netbooks, notebooks y celulares. Así, en Garbarino y en Compumundo no se consiguen notebooks marca Dell y el fin de semana pasado contaban sólo con seis HP entre todas las sucursales de estas firmas.
En el caso de los LCD, en locales de Musimundo, Frávega y Rodó sólo se conseguían los de segundas marcas, prácticamente ninguno importado. No se trata de artículos de primera necesidad, como una heladera o una cocina, sino de bienes cuyas compras quedaron postergadas por la inestabilidad del país.
¿A qué se debe la activación repentina de la demanda? Los especialistas coincidieron en que en buena medida se debe al miedo al impuestazo a los artículos tecnológicos, que se aprobaría el próximo lunes en el Senado, y que elevaría el precio de los artefactos hasta un 30%.
«Agosto ya comenzó con un leve repunte en las ventas de electrodomésticos. Estos bienes son los más sensibles a los vaivenes de la economía. Con el estallido de la crisis fue uno de los sectores más castigados, pero después de las elecciones la gente se animó a volver a consumir», le dijo a Ámbito Financiero Vicente Lourenzo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En los últimos dos fines de semana este retorno al consumo se hizo más evidente: los locales ubicados en los shopping centers, hasta hace poco semivacíos, se vieron desbordados por una cantidad de público que llegó a provocar esperas en las cajas de hasta veinte minutos.
«Muchos adelantaron sus compras por miedo a la suba de precios que traerá la suba de los impuestos sobre estos artículos, pero el problema es que los comercios no tienen stock como para sacar provecho de esta situación», dijo Alejandro Prince, CEO de la consultora Prince & Cooke.
Así fue como las cadenas en pocos días liquidaron sus inventarios con los que venían «cargados» desde principios de año. Ahora, aseguran, no pueden reponerlos por culpa de las trabas a la importación que generan las licencias no automáticas, las que retrasan la entrada de productos electrónicos fabricados en el exterior.
«Cada vez hay más productos que sólo pueden entrar bajo licencia, lo que genera grandes demoras en la Aduana. Hay mucha preocupación en el sector porque si no se agilizan los permisos, comenzará a haber faltantes en las estanterías», explicó Diego Pérez Santisteban, de la Cámara de Importaciones de la República Argentina (CIRA).
Antes de que se impusieran las restricciones para la importación, la entrada de los electrodomésticos insumía como máximo dos meses. Actualmente, las demoras llegan hasta los cinco meses. El responsable de CIRA explicó que, como consecuencia de esta situación, muchos tuvieron que enviar la mercadería a depósitos fiscales, lo que implicó un costo adicional y por eso ahora optaron por importar menos.
Todo indica que si no se libera rápidamente la mercadería varada en Aduana, el sector volverá a tener una fuerte caída pero, esta vez, por falta de oferta.

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