9 de febrero 2009 - 00:00

Instan a evitar rebelión policial

Un trabajo de investigación realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría muestra que entre enero de 1986 y el mismo mes de este año han tenido lugar en la Argentina 174 protestas de la Policía: huelgas, motines y huelgas de hambre.
En consecuencia, no es un fenómeno nuevo. Pero el año se ha iniciado con una prolongada huelga policial en la provincia de Salta que ya tiene más de una semana.
En la gran mayoría de los casos -y la huelga salteña no es una excepción-, el reclamo salarial a la administración de Juan Manuel Urtubey es la causa central de la medida de fuerza.
Pero ésta tiene lugar en momentos en que la inseguridad pública es la primera demanda de la sociedad, pese al aumento del desempleo y la pobreza por la crisis económica de raíz global.
La falta de fuerza pública se produce en un momento en el cual la gente cree que más la necesita.
Los conflictos que se han desatado alrededor de la Policía bonaerense plantean la conjetura de qué pudiera suceder si entrara en huelga esta fuerza, con sus 46.000 hombres encargados de dar seguridad al 40% de la población del país que habita en este distrito. Seguramente el delito aumentaría de forma sustancial.
En el año 2001 tuvo lugar en Brasil una huelga policial importante en varios estados y ello creó situaciones de fuerte desorden y crisis social, lo que obligó incluso a convocar a las Fuerzas Armadas.
«Como eso hoy no es posible en la Argentina por razones políticas o más bien ideológicas, quedaría la alternativa de emplear la Gendarmería tanto para dar la seguridad que la Policía ha dejado de dar (o incluso reprimirla), como para contener la protesta si ésta se hubiera desbordado», señala el informe elaborado por la consultora que dirige Rosendo Fraga.
En el caso de Salta, gendarmes están dando seguridad en algunos puntos clave de la capital salteña, pero no están en condiciones de sustituir a toda la Policía provincial que está en huelga.
«Si fuera en la provincia de Buenos Aires la limitación sería aún mayor, dado que la Policía bonaerense tiene casi el doble de efectivos que la Gendarmería y además los tiene más concentrados geográficamente», aclara Nueva Mayoría.
Para Rosendo Fraga, «la prolongada huelga de la Policía salteña hace necesario reflexionar sobre la necesidad de que los gobiernos, tanto el nacional como el provincial, sigan con especial atención la situación social y humana del personal policial, para evitar que hechos como los vividos en estos días se repitan en el tiempo y se propaguen a otras provincias».

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