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INTA propone asociativismo para mejora de productores
El productor no asociado percibe el 20% de los beneficios de la cadena de valor de acuerdo con su papel en el eslabón de la producción primaria. Según el análisis, el productor pasaría a percibir el 60%, que significa la producción primaria más la industrialización.
Esta última posición le otorga competitividad y rentas para «reinvertir asociativamente» en los otros eslabones donde se encuentra el 40% restante de los beneficios de la renta que es el acondicionado, la logística, el transporte y cadena de frío hasta la comercialización en góndola. Estos últimos parámetros «también pueden realizarse asociativamente con escala y organización competitiva», sostiene el informe.
«Como el mercado interno tiene un techo bajo, 40 millones de consumidores para una producción primaria con potencial para alimentar a 400 millones de habitantes, es necesario seguir evolucionando y ser proveedor global de alimentos terminados».
«Ésa debe ser la aspiración de todo productor argentino mirando a 2025», añade el documento. Los técnicos sostienen que todo este proceso producirá demanda de mano de obra, inclusión social y desarrollo de la región.
Una vez que se logra la máxima productividad por hectáreas en la producción de granos y pasturas, se puede acceder al sistema de acopio de grano asociativo, con segregación por calidad y destinos industriales, una parte puede ser por ejemplo destinada al negocio de producción de semilla. El resto se debería industrializar en forma asociativa, mediante empresas que procesan el grano (molienda, extrusado) y generan agregado de valor que pueden ser destinados a la producción de biocombustibles o la elaboración de alimentos balanceados específicos.
La industrialización puede realizarse en forma conjunta y asociativa o parcialmente asociativa en algunas etapas como fábrica de lechones, incubadoras de pollitos BB, o genética y reproducción bovina (inseminación o trasplante de embriones) en eslabones asociativos.
Una vez producida la transformación eficiente de la proteína verde a proteína roja mediante diferentes procesos de transformación intensivos, se elaboran productos alimenticios para la góndola a partir de esa proteína roja o blanca.
«Se trata de industrias lácteas que producirán quesos, yogur, dulces, entre otros, frigoríficos que garanticen la calidad diferenciada», señala el análisis.
También en la etapa de industrialización asociativa de segundo orden los productores pueden aspirar a procesos agroindustriales más complejos como lo son las biofábricas y los nutracéuticos, por ejemplo.
Este modelo fue aplicado en Brasil, en otras partes del mundo como Estados Unidos, Canadá e Italia y que el INTA implementa incipientemente desde hace 2 años.
En Brasil, existe la Cooperativa Castrolanda del estado de San Pablo, donde 1.600 productores asociados en tres grandes cooperativas (Capal, Botavo y Castrolanda) poseen en común varios eslabones de la cadena agroindustrial, lo cual permite que un pequeño productor se pueda beneficiar con la renta que produce la soja, el maíz y el trigo.


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