La mayor suba desde el 9 de abril y por si fuera poco con un incremento de lo negociado de casi el 50%, que nos dejó al borde de los 1.400 millones de papeles negociados en el NYSE. Mejor aún, esta semana podría quedar como la tercera en orden de incremento y la mayor desde el 27 de marzo. ¿Qué fue lo que disparó semejante renacer del optimismo entre los inversores? Si nos guiamos por los comentarios de los analistas, el balance que presentó Intel tras el cierre del martes. Pero no por los resultados contables, sino por el anuncio de que los fabricantes de computadoras incrementaron sus órdenes de chips, anticipando una mayor demanda del público. El argumento puede valer, pero lo curioso es que mientras Intel trepó el 7,25%, Hewlett-Packard ganó apenas 4,52% y IBM ganó un mucho más acotado 3,85%. Sin desmerecer el impulso de los fabricantes de semiconductores, lo cierto es que la estrella del Dow fue American Express avanzando un impresionante 11,28%, lo que derivó en que el resto del sector financiero ganara casi el 5%. Fuera de esto, la verdad es que no hubo muchas más noticias que justificaran una suba. De hecho, se puede decir que tuvimos mayoría de "malas": las minutas de la última reunión de la Fed con la preocupación por nuevos shocks, los precios minoristas que desde 1950 no registraban una caída anual tan grande, la suba de la tasa de los treasuries, la suba del oro, etc. El 15 de marzo Bernanke habló de los verdes brotes de la recuperación económica, pero cuatro meses después seguimos sin señales de una verdadera recuperación. Para entender por qué sube el mercado hay que tener en cuenta que los inversores han abandonado su mirada de lo macro para concentrar su mirada en lo micro que surge de los balances. Ni bueno ni malo, esto significa "vivir" el día a día bursátil.
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