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Inusual autocrítica del Papa por defender a un obispo chileno: “Herí a tantos”
Francisco reconoció que dio “una cachetada sin querer” a víctimas de abuso sexual, a quienes había exigido “pruebas” de la presencia del religioso durante los hechos atribuidos a Fernando Karadima.
MEA CULPA. El papa Francisco no dudó en pedir perdón por el dolor que causaron en las víctimas los abusos sexuales cometidos por el clero.
Francisco reveló ayer que Barros le ofreció renunciar dos veces en los últimos años, pero que rechazó la propuesta. "Yo no puedo condenarlo si no hay, no digo pruebas, evidencias", dijo en el vuelo.
"La pregunta que debe hacerse el Papa es si la permanencia del obispo Barros es signo de unidad y si permite llevar la humanidad a Dios, y Dios a la humanidad", señaló al respecto Juan Carlos Claret, vocero de un grupo de católicos de Osorno, ciudad donde oficia el religioso.
El líder de los católicos también se refirió al caso del peruano Luis Figari, fundador del grupo católico Sodalicio de Vida Cristiana y denunciado por abusos sexuales contra menores.
Aseguró que en menos de un mes habrá una sentencia eclesiástica contra él.
El pontífice declaró que el panorama para Figari, de 70 años, es "bastante desfavorable", ya que, aunque la Justicia del Vaticano fallé a favor o en contra, acumula muchas denuncias "más graves" en la Justicia civil.
El sexto viaje a América Latina de Francisco, primer papa latinoamericano de la historia, tuvo contrastes.
Fervor exaltado por parte de los peruanos presentes en masa para saludarlo, en un país en que la religiosidad popular aún es vibrante. Pero con una acogida más apagada en Chile, donde los escándalos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos empañan la imagen de la Iglesia.
"Este fue un viaje, como se dice en español, 'pasteurizado', como la leche, pasando del frío al calor y del calor al frío", resumió el pontífice durante la charla con los periodistas.
| Agencias Reuters, AFP y DPA |


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