26 de marzo 2012 - 00:00

Invasión de cine argentino en Lérida

Fuerte presencia argentina en la 18ª. Mostra de Cinema Llatinoamericá de Catalunya, que empezó el viernes en Lleida (en castellano, Lérida). En competencia oficial, «Un amor» (que abrió el festival), «Juan y Eva», «Verdades verdaderas» y «El estudiante». En la de cortos, «Los teleféricos», «Los crímenes», y «Luminaris». En la de documentales, «75 habitantes, 20 casas, 300 vacas» (infancia del pintor Nicolás Rubió en un pueblito francés), «Amateur», «La Caracas», «Nazión», «Tata Cedrón, el regreso de Juancito Caminador», y las coproducciones «Tren Paraguay», «La mujer del eternauta», sobre la fuerza de ánimo de Elsa Sánchez de Oesterheld, hija de gallegos, y «El casamiento», de Aldo Garay, Uruguay. Miembro del jurado, el montajista cordobés Martín Sappia, residente en Barcelona. Y en sesiones especiales, fuera de competencia, «Fotos de familia», «El campo», y las dos partes de «Tierra sublevada»: «Oro impuro» y «Oro negro».

Pero lo más singular no es esta invasión argentina, sino el premio de honor que el Festival entregó en la inauguración al actor Eduardo Blanco, a quien los peninsulares aman por sus personajes de «El hijo de la novia», «Vientos de agua» y «Conversaciones con mamá», y también por ser hijo, nieto y sobrino de españoles. Pícaro, sin creerse artista, el propio Blanco escribió en el catálogo del festival su biografía, con párrafos como: «Sus primeros pasos los dio en la adolescencia, cuando sus padres decidieron que era hora de empezar a andar y lo echaron de casa». «Es hora de dedicarse al cine, se dijo, e inmediatamente comenzó a trabajar en la boletería del cine de su barrio». En España ya actuó en media docena de películas, algunas de ellas como protagonista.

P.S.