4 de abril 2017 - 21:57

Investigan la pista islamista por el ataque en San Petersburgo

El presidente ruso, Vladímir Putin, se encontraba en la ciudad. Reforzaron la seguridad en el país y en varias capitales europeas.

DESOLACIÓN. La estación Tejnologuicheskiy Institut del subterráneo de San Petersburgo se convirtió ayer en un escenario de guerra.
DESOLACIÓN. La estación Tejnologuicheskiy Institut del subterráneo de San Petersburgo se convirtió ayer en un escenario de guerra.
Moscú - El terrorismo volvió a golpear ayer con saña a Rusia con un atentado con bomba en el subterráneo de San Petersburgo, que causó al menos once muertos y decenas de heridos, justo cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, se encontraba en la ciudad.

Según el Ministerio de Salud, siete personas murieron en el acto, otra en ambulancia y dos más ya en el hospital, mientras seis de los heridos se encuentran en estado grave debido a las heridas de metralla y quemaduras que sufrieron.

El atentado, atribuido en principio a grupos islamistas del Cáucaso o al Estado Islámico, ocurrió poco antes de las 15:00 hora local, en una jornada en la que se reanudaban las clases tras las vacaciones de primavera (boreal).

Aunque al principio se informó sobre dos explosiones, el Comité Nacional Antiterrorista (CNA) aseguró en un comunicado que la explosión ocurrió entre dos estaciones céntricas -Tejnologuicheskiy Institut y Sennaya Ploschad- de la línea azul del subterráneo.

"El maquinista del tren en uno de cuyos vagones tuvo lugar la explosión actuó sensatamente en una situación complicada. La explosión ocurrió entre dos estaciones, pero él tomó la decisión absolutamente correcta de no parar el convoy hasta llegar a la estación", informó Svetlana Petrenko, portavoz del Comité de Instrucción.

Eso, según la funcionaria, "permitió comenzar la evacuación inmediatamente y ayudar a los heridos".

La explosión causó una gran humareda, lo que obligó a evacuar a un gran número de pasajeros en ambas estaciones, dos de las más concurridas de la ciudad, tras lo que las autoridades optaron finalmente por cerrar todo el sistema de subtes hasta hoy.

En las primeras imágenes divulgadas por los medios de comunicación se veían varios cuerpos ensangrentados tendidos frente a un vagón con las puertas arrancadas de cuajo debido a la onda expansiva.

Además, otro artefacto explosivo casero fue desactivado por los efectivos antiexplosivos en la estación de subte Ploschad Vosstania, junto a la principal estación de trenes de la ciudad (Moskovskiy).

Ese artefacto, que fue colocado dentro de un extintor, tenía una potencia de un kilo de trilita, varias veces mayor que el que explotó.

La Fiscalía General rusa inició un caso penal por terrorismo después de que Putin asegurara públicamente que la principal hipótesis es un atentado terrorista, aunque el Comité de Instrucción aseguró que aún no se descarta ninguna versión.

"Naturalmente, siempre analizamos todas las variantes, accidental, criminal y, desde luego, que tenga carácter terrorista", afirmó Putin.

Por el momento se desconoce al autor del atentado y, aunque fuentes oficiales informaron en un principio de un posible acto suicida, dos personas ya fueron declaradas en busca y captura por la colocación de los dos artefactos explosivos.

Según los medios, las cámaras de seguridad del metro captaron la imagen de uno de los supuestos organizadores del atentado, un hombre de mediana edad con barba y gorro negros y aspecto de clérigo musulmán.

Los últimos atentados terroristas en suelo ruso fueron cometidos por la guerrilla islamista de Chechenia, república caucásica rusa cuyo presidente, Ramzán Kadírov, calificó la explosión de ayer de "monstruosa".

Mientras, se recordaba ayer que el grupo yihadista Estado Islámico terminó en octubre de 2015 con la vida de 217 turistas rusos al volar por los aires un avión de pasajeros poco después de que despegara de Egipto.

El atentado ocurrió ayer cuando Putin intervenía en San Petersburgo, su ciudad natal, en un foro de medios de comunicación organizado por su plataforma electoral.

Algunos políticos rusos consideraron que no es casual que el atentado coincidiera con la presencia en la ciudad del líder ruso, que instó en numerosas ocasiones a los países occidentales a forjar un frente común contra el terrorismo.

"El lugar y el momento de la explosión no fue elegido al azar. En la ciudad se encontraba el presidente, se celebra un foro de medios de comunicación y hay muchos periodistas", declaró Víctor Ózerov, el jefe del comité de Defensa y Seguridad del Senado ruso.

Las autoridades locales decidieron reforzar la seguridad en el aeropuerto de Púlkovo y en el resto de nudos de transporte de San Petersburgo, al igual que en los lugares de mayor concentración de gente, escuelas y guarderías. Lo mismo hicieron las autoridades de Moscú e, incluso, otras grandes ciudades europeas, como París.

Los últimos atentados terroristas de gravedad ocurridos en territorio ruso tuvieron lugar en diciembre de 2013 en una estación de tren y un trolebús en Volgogrado, antigua Stalingrado, donde dos suicidas mataron a 34 personas.

Agencias EFE, ANSA, AFP, DPA

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