Los principales ataques estuvieron concentrados en Bagdad, donde nueve coches bomba mataron a 37 personas, pero los ataques también ocurrieron en la provincia de Diyala y alrededor de la ciudad de Mosul, en el norte de Irak.
Los atentados ocurrieron el mismo día en que los insurgentes, vinculados a Al Qaeda, ganaron más terreno a las fuerzas de seguridad en provincia Al Anbar.
Los ataques no fueron reivindicados, pero insurgentes ligados a ese grupo extremista realizan con frecuencia operaciones coordinadas contra civiles, las fuerzas del orden y milicias sunitas Sahwa, reclutadas por el Gobierno iraquí, que es chiita.
A sólo tres meses de las elecciones generales previstas en abril, se trata de un nuevo revés para las autoridades iraquíes que tratan de atajar un recrudecimiento de los enfrentamientos desde hace un año.
Dos años después de que las tropas estadounidenses dejaron Irak, la violencia se elevó hasta sus mayores niveles desde el derramamiento de sangre entre sunitas y chiitas en el período 2006-2007, cuando murieron decenas de miles de personas.
Según recuentos de la prensa, en lo que va de enero, con casi 500 muertos, la violencia se cobró ya más vidas que en todo el primer mes de 2013.
| Agencias AFP, ANSA y Reuters |


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