Tanto Esfandiar Rahim Mashaei, un nacionalista protegido por el presidente Mahmud Ahmadineyad, como Akbar Hashemi Rafsanyani, expresidente y la figura política más conocida del país, son una amenaza para el líder.
Jameneí y otros conservadores ven a Mashaei como el líder de una "corriente desviacionista" dentro del islam que trata de socavar el poder de los clérigos musulmanes. Su rechazo es tan grande que el ayatolá intervino personalmente para impedir que fuera designado vicepresidente en 2009.
Y su rivalidad con Rafsanyani, un veterano político, se remonta a décadas atrás.
Si Mashaei supera el proceso de veto, los comicios del 14 de junio podrían ser una carrera de tres con Rafsanyani y alguno de los candidatos más férreamente leales a Jameneí y los principios del islam.
E incluso si no ganan, los candidatos alternativos de alto perfil podrían despertar más interés público por las elecciones, complicando los planes de Jameneí de colocar a un conservador obediente en la presidencia.
Presionados por sanciones internacionales por su polémico programa nuclear y apoyando a Bashar al Asad en la guerra civil en Siria, los líderes iraníes están deseosos de mostrar al mundo que tienen un sistema político fuerte, armonioso y que funciona sin problemas. Y las elecciones podrían arrojar un resultado opuesto, repitiendo la amarga batalla de Rafsanyani con el bando de Ahmadineyad en los comicios presidenciales de 2005. También pone de manifiesto la problemática relación de Rafsanyani con el líder supremo, que se rompió cuando aquél decidió apoyar a la oposición reformista, derrotada en las elecciones de 2009.
"Rafsanyani presenta un reto. Dijo que quiere salvar la República Islámica cambiando la línea dura adoptada por el país en los últimos años", dijo Farideh Farhi, una analista iraní en la Universidad de Hawái.
Durante su presidencia de 1989 a 1997 chocó con Jameneí y otros políticos de la línea dura por sus pragmáticos planes de reparar las relaciones con otros Estados de Oriente Medio y liberalizar la economía del país.
Pero fue su apoyo al "movimiento verde" de protesta contra la polémica victoria de Ahmadineyad, en 2009, lo que le valió el aislamiento político.
La semana pasada dijo que no entraría en la carrera electoral sin el consentimiento de Jameneí, pero los analistas dicen que un acuerdo de última hora con el líder supremo podría no suponer el respaldo contundente que espera.
"Jameneí podría ver esto como un reto personal o como una forma de aumentar la legitimidad del sistema", dijo Farhi. También podría ser incapaz de controlar a los conservadores y a la poderosa Guardia Revolucionaria, que tiene influencia política y económica. En cierto modo, Rafsanyani es un objetivo fácil.
"La riqueza de Rafsanyani y sus negocios suponen una vulnerabilidad enorme", dijo Shaul Bakhash, un profesor de Ciencia Política en la Universidad George Mason en Virginia. "Dado que Jameneí no puede controlarlos en realidad, seguro que la clase dirigente conservadora, sus asociados clericales y la Guardia Revolucionaria montarán una enorme campaña contra él", añadió.
Por otra parte, Ahmadineyad ha desafiado repetidamente la autoridad del líder supremo y evitó por muy poco perder su cargo.
Emparentado con él por la boda de su hija con el hijo del presidente, Mashaei es visto con gran desconfianza y antipatía por los más leales al ayatolá.
Dado el evidente desagrado del líder supremo hacia él, el simple hecho de que registrara su candidatura supone un reto directo a su autoridad.
Mashaei ha participado en debates religiosos y enfatizado el nacionalismo iraní en sus discursos, una actitud que enfureció a los tradicionalistas. Pero es poco probable que el Consejo de los Guardianes, el órgano conservador compuesto por religiosos y juristas que veta a los candidatos, le dé su visto bueno, lo que dejaría al actual presidente sin influencia.
En cuanto a los leales a Jameneí, el candidato más probable es Said Jalili, un veterano de guerra conservador y de línea dura que ha encabezado las negociaciones nucleares con las potencias mundiales desde 2007.
| Agencia Reuters |


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