Todos los espacios publicitarios callejeros de Teherán retiraron sus carteles para participar en el proyecto "Una galería tan grande como una ciudad", desarrollado por su ayuntamiento y que fue muy celebrado por su belleza y por haber eliminado por un momento los cansinos anuncios comerciales o las severas o muy pías recomendaciones que realizan por este medio los poderes públicos.
De un rincón a otro de la enorme ciudad, sus habitantes podrán disfrutar, al menos durante diez días, de estas reproducciones de piezas inmortales del arte universal, algunas de ellas de movimientos como el pop-art, el modernismo o el surrealismo, poco del gusto de las altas jerarquías religiosas que dominan el país pero que han encantado a sus habitantes.
"El objetivo es combatir el analfabetismo visual y también elevar la calidad del paisaje urbano. La propuesta fue del artista Said Shahlapur, que pidió suprimir por diez días toda promoción y reemplazarla por una obra de arte", explicó Hamed Rezaí, responsable de comunicación de la Organización de Embellecimiento de Teherán, entidad encargada del proyecto.
Así, un consejo de especialistas formado por artistas locales eligió las más de 700 obras de arte, 500 iraníes y 200 extranjeras, que fueron reproducidas y diseminadas por la ciudad.
Los criterios aplicados fueron simplemente "que fueran obras variadas", de "diferentes países" y cuyos autores, particularmente los iraníes, estuvieran preferiblemente fallecidos "para que no se quejaran de no haber sido elegidos".
El Museo de Arte Contemporáneo de Teherán posee la mayor colección de arte contemporáneo occidental fuera de EE.UU. y Europa, con piezas originales de artistas como Jackson Pollock, Francis Bacon, Andy Warhol, Mark Rothko o Eduard Munch, entre otros. Sin embargo, muchas de estas piezas no se exhiben desde la Revolución Islámica en 1979, por el supuesto carácter "inmoral" y "decadente" de algunas de ellas.
Estas piezas se han exhibido ocasionalmente y por períodos de tiempo muy limitados en la última década, la última de ellas en 2012, entre críticas de sectores conservadores y la alegría de intelectuales, artistas y aficionados al arte iraníes.
| Agencia EFE |

