«Iron Maiden-Flight 666» es la primera proyección en la Argentina de cine HD (de alta definición), que coincide con el estreno en simultáneo en 23 países.
«Iron Maiden-Flight 666». (id.,EE.UU. 2009, habl. en inglés, español y japonés.) Dir.: S. Dunn y S. McFadyen. Int.: S. Harris, B. Dickinson, D. Murray, A. Smith, J. Gers, N. McBrain.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A simple vista se creerá que un film sobre la primera gira mundial del grupo inglés de heavy metal «Iron maiden» sólo puede interesar a un selecto grupo de fanáticos. Pero a poco de comenzada la película, se advierte que los atractivos son más amplios: en primer lugar, se trata de la primera proyección en la Argentina de cine HD (de alta definición) que coincide con el estreno en simultáneo en 23 países, a través de un sistema que, desde el disco rígido se baja al proyector con una contraseña habilitada que sólo posee el operador.
Fuera de los tecnicismos, esta experiencia permite además que el espectador de cine que disfruta de los recitales en vivo valore cada vez más la posibilidad de seguir conciertos desde la comodidad de la butaca y con impensables primeros planos en un estadio, como los pies descalzos del baterista a la hora de tocar, o los detalles en los rostros de músicos y lágrimas de fans. Conforme avanza la técnica del cine digital HD, los recitales no logran sortear su conflicto básico: para ver todo, hay que saltar al ritmo del público y tan sólo se llega a divisar un punto o varios moviéndose, que no son otra cosa que los artistas.
En segundo lugar, para el fan del rock y del «behind the scenes», esta película cumple y supera a «Shine A Light-Los Rolling Stones» de Martin Scorsese o «U2-3D». La principal diferencia con aquellas radica en que aquí hay fragmentos de los recitales, pero lo más atractivo excede al mero show. Como en las citadas, se siguen aquí los testimonios de los integrantes de la banda, manager, plomos y fans, pero lo mejor está en los viajes, los chistes y las semblanzas de los protagonistas.
Se los adivina menos duros y más divertidos de lo que aparentan. Humanos tras los ropajes rocker.
Resultan desopilantes los viajes a bordo del Boeing 757 Ed Force One, piloteado por el carismático vocalista Bruce Dickinson, aunque confiesan añorar los tiempos del viaje en bus. Lo mejor, entonces, es todo el extra-show, donde se ve a los integrantes jugar golf o tenis, en contraste con el imaginario, y más por tratarse de heavy metal. «No podríamos hacer esta gira con resaca y juerga, ya bastante mal nos cae el jet lag y los diferentes climas, de un día a otro», comentan.
Otro aspecto que suma interés al espectador «no fan» es el «color» de cada ciudad por las que pasan; la sorpresa en Bombay, donde temían trepar al endeble escenario de madera, la precisión japonesa, donde disponían de unas 40 personas sólo para subir y bajar un telón, la sensación de inseguridad en Colombia y los choques entre policías y fans. En Brasil recordaban el «Rock & Río» de 1985 y visitaban un cura sanador en uno de los pasajes más divertidos del film, pues la fe de este «pae» hacía confluir las letras de «Iron Maiden» con la religión y los 172 tatuajes del pastor.
No falta la Argentina, donde recuerdan al público por lo descontrolado y la imposibilidad de salir del hotel siquiera a dar una vuelta. El vuelo atraviesa la cordillera de los Andes y llega a Chile, país que los había prohibido por considerarlos satánicos y termina en Toronto, con agradecimiento a una ciudad que les dio lugar mucho antes que Estados Unidos supiera que existían. A tener en cuenta, el film se proyecta sólo hoy, el viernes y el sábado, a las 22.30, y ante la demanda están evaluando agregar funciones de trasnoche.
Dejá tu comentario