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Islamistas copan la Plaza Tahrir contra el “golpe”
Mientras tanto, los dos protagonistas de la elección que culminó el domingo, el candidato de la HM Mohamed Mursi y el exprimer ministro del presidente derrocado Hosni Mubarak, Ahmed Shafiq, continuaron sosteniendo que ganaron los comicios, cuyos resultados oficiales se conocerán mañana.
Las manifestaciones fueron convocadas por organizaciones juveniles de militantes prodemocráticos y por la cofradía islámica de la HM, primera fuerza política de Egipto y rival histórico de los militares que dominan el sistema desde la caída de la monarquía en 1952.
El multitudinario mitin se había iniciado a la tarde y aún continuaba avanzada la anoche, cuando las versiones sobre la salud del expresidente comenzaban a llegar a los oídos de los presentes. Muchos de ellos se mostraban indiferentes o incrédulos, y ante el porqué de su reacción, contestaron que el «enemigo» ahora es el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, no Mubarak.
El Consejo, en el poder en Egipto desde la caída de Mubarak en febrero de 2011, anunció el lunes su voluntad de entregar el Ejecutivo al futuro presidente antes de fin de mes. Sin embargo, mantendrá el poder legislativo, podrá vetar la Constitución a ser redactada, y controlará otros sectores institucionales en nombre de «un equilibrio de poderes».
En la práctica, el próximo jefe del Estado se encontrará en la incapacidad de implementar leyes sin la aprobación de los militares, que decidieron retomar el poder legislativo tras la disolución de la Asamblea del Pueblo, dominada por los islamistas.
El Ejército mantendrá el control sobre el sistema represivo gracias a los servicios secretos y a la Policía militar, autorizados a detener a los civiles. Se reserva igualmente todas las cuestiones que le conciernen directamente, entre ellas el nombramiento o la revocación en el seno de su jerarquía, protegiéndose así de eventuales cambios promovidos por el futuro presidente.
Estas nuevas disposiciones están contenidas en una «Declaración constitucional complementaria» publicada el domingo por el CSFA, cuando terminaba la votación de la segunda vuelta de la presidencial.
Uno de los manifestantes, el profesor Ahmed Al Sayid, aseguró que acudió a protestar contra las enmiendas de la junta militar, que a su juicio «arrebataron» la autoridad al futuro presidente. En referencia con la disolución de la Cámara baja del Parlamento, el hombre se preguntó cómo la cúpula militar que dirige el país de manera provisional puede «invalidar una instancia elegida por el pueblo».
Miles de manifestantes repitieron consignas contra la autoridad castrense y a favor del traspaso inmediato del poder al próximo presidente elegido, al tiempo que abundaban los retratos de Mursi.
Por su parte, Ahmed Sarhan, vocero de Shafiq, destacó ayer que el militar retirado se impuso en las elecciones presidenciales con un 51,5% de los votos, lo que representa una ventaja de medio millón de sufragios con respecto a Mursi. Además, Sarhan acusó a su rival de tergiversar los datos y atribuirse la victoria antes de que la Comisión Electoral difunda en los próximos días los resultados oficiales de los comicios.
Agencias EFE, Reuters, AFP y ANSA


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