15 de diciembre 2009 - 00:00

Italia: duros reproches por el “clima de odio” en torno a Berlusconi

Una réplica del Duomo de Milán como ésta fue el objeto con el que un desequilibrado agredió el domingo a Silvio Berlusconi. Se trata de una pieza pesada y con aristas filosas.
Una réplica del Duomo de Milán como ésta fue el objeto con el que un desequilibrado agredió el domingo a Silvio Berlusconi. Se trata de una pieza pesada y con aristas filosas.
Milán - El jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, permanecerá internado un día más que lo previsto, hasta hoy, como consecuencia de la mayor seriedad de las heridas que sufrió en el rostro el domingo, cuando uno de los manifestantes que se encontraban en el mitin de la plaza del Duomo lo golpeó con un objeto contundente. El hecho generó un intenso debate sobre la fuerte crispación política que afecta al país, «un clima de odio» provocado por la oposición, según acusaron representantes del centroderecha.

«También hoy (por ayer) permanecerá en el hospital y mañana (por hoy) controlaremos si podrá salir», dijo Alberto Zangrillo, su médico personal y responsable del hospital San Rafael, donde está internado el premier. El facultativo confirmó además que Berlusconi sufrió rotura del tabique nasal, de dos dientes superiores y de los labios.

«Está bajo terapia analgésica, perdió medio litro de sangre y se nutre con dificultad. Pero hemos evitado la intervención quirúrgica», agregó.

Según se aclaró, el primer ministro amaneció ayer con cefalea y fuertes dolores en el rostro. El hecho atizó la conflictividad entre los partidos italianos.

Más allá del disturbio mental que afecta al agresor Massimo Tartaglia, el oficialista Partido del Pueblo de la Libertad (PDL) ve detrás del ataque un estado de ánimo supuestamente impulsado por el centroizquierda, con la complicidad de redes como Facebook, donde nacieron grupos en apoyo del atacante.

En tanto, la presidenta del Partido Demócrata (PD, principal de la oposición), Rosy Bindi, expresó su «solidaridad al premier», pero agregó que «persiste el hecho de que entre los artífices de este clima está también Berlusconi; no puede sentirse la víctima».

Según los conservadores, el principal causante de esta polarización es el líder del partido opositor Italia de los Valores (IdV), el ex magistrado Antonio Di Pietro, quien condenó la agresión, pero añadió que Berlusconi con su comportamiento y con su actitud «instiga la violencia».

Por su parte, el ministro del Interior, Roberto Maroni, sostuvo que el «clima de intolerancia, de odio» que se vive en Italia es una de las causas de la agresión a Berlusconi y señaló que «lo podían haber matado». Además, indicó que se está «evaluando la posibilidad de clausurar los sitios de internet que incitan a la violencia». El ministro admitió que cerrar esos sitios «no es una operación simple» y que se trata de páginas que «contienen expresiones delictivas, por lo cual tenemos que impedir, a los que tienen en mente la violencia como lucha política, que puedan hacer propaganda a través de internet».

A las expresiones de condena del ataque también se sumó ayer el papa Benedicto XVI, a través de un telegrama enviado a Berlusconi, en el cual calificó de «deplorable» el ataque al premier y le deseó una «curación rápida».

En tanto, el hombre que golpeó al primer ministro con una imitación de la catedral de Milán pidió perdón ayer, a través de sus abogados. En este comunicado, Tartaglia aseguró que se trató de «un acto superficial, cobarde e irreflexivo».

Sus abogados defensores precisaron que durante el interrogatorio ante el fiscal adjunto de Milán Armando Spataro al que fue sometido su cliente, éste admitió su propia responsabilidad, aseguró que actuó en soledad y excluyó cualquier afiliación política.

A estas alturas, estas disculpas pasan a un segundo plano, si se tienen en cuenta las profundas divergencias que puso de manifiesto el hecho, entre las distintas facciones políticas del país.

Agencias EFE, AFP, ANSA, DPA y Reuters

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