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Japón: crece esperanza de evitar un desastre nuclear aún mayor
El rescate de un adolescente y de su abuela de 80 años, que habían pasado más de una semana entre los escombros de su vivienda en
Miyagi, devastada por el sismo del viernes 11, emocionó ayer a Japón.
Los japoneses, que enfrentan su momento más difícil desde la Segunda Guerra Mundial, están conmocionados por la batalla que se libra para evitar la mortal radiación en los seis reactores de la planta, además de la creciente cifra de muertos a causa del desastre del 11 de marzo.
Se estima que la tercera mayor economía del planeta sufrió daños por 250.000 millones de dólares, con ciudades completas desaparecidas en la región de la costa noreste.
Aliviando el pesimismo por un instante, la televisión local mostró un caso asombroso de supervivencia: una anciana de 80 años y su nieto de 16 fueron hallados vivos tras nueve días bajo los escombros casi congelados de su casa.
En Fukushima, unos 300 ingenieros luchan aún dentro de la zona de peligro por salvar la planta, en la peor crisis nuclear mundial desde Chernóbil hace 25 años.
Mientras lanzaban agua de mar al complejo para enfriar las barras de combustible nuclear, las esperanzas de una solución más permanente dependen de la conexión de cables de electricidad para reactivar el sistema de refrigeración de cada uno de los seis reactores.
«Creo que la situación está mejorando paso a paso», dijo el subsecretario del Gabinete, Tetsuro Fukuyama, en una rueda de prensa.
Los trabajadores, que encaran altos niveles de radiación pese a que visten trajes sellados, lograron conectar cables de electricidad a los reactores número 2 y número 5.
El operador de la planta, Tokyo Electric Power Company (TEPCO), espera ahora extender la electricidad al reactor número 1, que está conectado por un cable al reactor 2, para posteriormente probar los sistemas de enfriamiento durante la jornada de hoy.
La agencia de supervisión atómica de las Naciones Unidas en Viena dijo que hubo desarrollos positivos en las últimas 24 horas, pero que la situación en general seguía siendo seria.
Si las bombas no logran ser reiniciadas, se necesitarán medidas drásticas, como enterrar la planta en arena y concreto.
Incluso si la situación es contenida, los casos detectados de alimentos y agua contaminados seguirán elevando los temores, pese a que funcionarios sanitarios japoneses insisten en que los niveles no son peligrosos.
El Gobierno prohibió la venta de leche cruda proveniente de la prefectura de Fukushima y la espinaca de cualquier zona cercana, añadiendo que podría anunciar hoy nuevas restricciones.
Graham Andrew, asesor científico de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), dijo que los niveles de radiación en las grandes ciudades japonesas no han cambiado y que permanecen por debajo de los niveles peligrosos. Agregó que el organismo pudo confirmar que en algunas áreas cerca de la planta se ha detectado yodo radiactivo en vegetales frescos, pero llevó calma al afirmar que la radiactividad no ha contaminado alimentos fuera del país.
«La radiactividad de esta emergencia no ha afectado alimentos producidos en cualquier otro país», sostuvo.
«Hubo desarrollos positivos en las últimas 24 horas, pero la situación sigue siendo muy seria», explicó Andrew, quien señaló que los aspectos positivos son «el descenso significativo» de la temperatura en los depósitos de combustible nuclear usado de los reactores 5 y 6, hasta alrededor de los 40 grados.
En tanto, las cifras oficiales de muertos y desaparecidos subieron ayer a 8.450 y 12.931 respectivamente. Con todo, ambas podrían subir dramáticamente, ya que la Policía cree que más de 15.000 personas murieron debido al doble desastre sólo en la prefectura de Miyagi, una de las cuatro que recibieron la mayor parte del daño del tsunami.
Agencias Reuters, EFE y ANSA


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