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Jefe de la UOCRA, complicado por informe judicial
Gerardo Martínez
Según la información preliminar, Martínez habría reportado al Batallón 601 entre 1982 y 1983, cuando en la denuncia original se consigna que el sindicalista formaba parte de esa estructura ya en 1977. A partir del documento del área de Derechos Humanos, Lijo intentará establecer si el nombre que figura en la lista como personal de inteligencia es el del sindicalista, y en ese caso el tipo de labores que tenía asignadas.
La causa arrancó en julio a instancias de una denuncia de organismos de derechos humanos y del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (Sitraic), un gremio con reconocimiento parcial del Gobierno y opuesto a la UOCRA. El expediente tuvo su paso inicial en el juzgado de Torres, pero fue absorbido por Lijo por conexidad con el sumario previo que lleva adelante, con la carátula «Batallón 601 de Inteligencia, sobre delito de acción pública».
El fiscal de la causa original, Jorge Di Lello, ya le había pedido al Ejército los legajos de más de 3.000 personas que aparecen nombradas en las listas desclasificadas por el Gobierno de posibles miembros civiles del batallón, que durante los años más sangrientos del Gobierno militar era regenteado por Guillermo Suárez Mason. Lijo reservó para sí el pedido de informes respecto de Gerardo Martínez cuando se incorporó su nombre al expediente.
La información fue remitida al juzgado por la Secretaría que encabeza Eduardo Luis Duhalde, que la obtuvo de microfilmaciones del Ejército. En Tribunales explicaron que se trata de documentos difíciles de descifrar, pero dieron a entender que los datos contenidos apuntan a la posible participación del sindicalista en el batallón.
Además de jefe de la UOCRA, Martínez es secretario de Relaciones Internacionales de la CGT. Integra en la central obrera el sector de los denominados «independientes», junto al estatal Andrés Rodríguez (UPCN) y a José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), que hacen equilibrio entre Hugo Moyano y sus opositores, los denominados «gordos» de los grandes gremios de servicios.
Su nombre sonó como posible reemplazante de Moyano en la jefatura de la CGT con el visto bueno del Gobierno. Es que Martínez mantiene una sólida relación con Cristina de Kirchner. Sin embargo, sus acciones bajaron al mismo tiempo que se conoció la denuncia en su contra.


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