14 de marzo 2013 - 00:00

Jesuitas, historia de vaivenes

Medios del mundo enfatizaron ayer la condición de jesuita del electo Franciso I, Jorge Mario Bergoglio. En rigor, el Papa tiene hace años poco que ver con la emblemática orden que fue central en la evangelización de América y que llegó al territorio hoy argentino en 1585. La congregación vivió diversas crisis a lo largo de los siglos y sufrió sanciones de varios papas, incluido Juan Pablo II.

La Compañía de Jesús, fundada por Ignacio de Loyola en 1540, se extiende hoy por diez asistencias (regiones) y más de 90 provincias que abarcan las tres cuartas partes del planeta. La denominada provincia Argentina abarca también los territorios de Paraguay, Bolivia y Uruguay (hoy una viceprovincia independiente).

Los jesuitas controlan 200 universidades en el mundo y más de 700 colegios, y cuentan con unos 19.200 miembros, entre sacerdotes, religiosos y aspirantes, que apenas alcanzan para atender las reliquias históricas, las instituciones educativas y cumplir una misión pastoral, esenciales en la congregación.

Tras la expulsión que sufrieron los jesuitas en 1767 de los territorios de la corona española en América, los religiosos retornaron a Argentina el 9 de agosto de 1836. La orden se instaló en San Isidro, San Fernando, Zárate, Luján, Areco y Baradero. Más tarde retomó actividades en provincias del norte.

Los problemas no se acabaron y fueron expulsados de Córdoba en 1847, donde se encuentran algunas de sus famosas estancias.

En esa provincia habían fundado en 1621 la que se conoce como primera universidad argentina y hoy lleva el nombre de Nacional de Córdoba.

Varios papas amonestaron y sancionaron a la Compañía de Jesús, que en diversas épocas viró desde posiciones vanguardistas a elitistas.

En 1981, Juan Pablo II intervino la orden. Dos años después asumió un nuevo general, el holandés Peter Hans Kolvenbach, quien guardó absoluta obediencia del papa y normalizó las relaciones con el Vaticano, con bajo perfil político.

En 2005, el sacerdote vocero de la Compañía de Jesús en el Vaticano, José María de Vera, dijo a Ámbito Financiero que Bergoglio no era un 100% jesuita y que hacía años en los hechos no pertenecía a la orden. Acaso un síntoma más de los problemas internos de la orden, que además del distanciamiento de la línea oficial del Vaticano vivió sucesivas crisis entre sus propias corrientes.

En 2008, Kolvenbach renunció y asumió el español Adolfo Nicolás.

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