15 de diciembre 2015 - 00:00

Jugada riesgosa del PRO: cubrir la Corte sin acuerdo de Senado

Ricardo Lorenzetti y Daniel Angelici
Ricardo Lorenzetti y Daniel Angelici
 El Gobierno pondrá en movimiento hoy una jugada limite cuando promueva a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz como nuevos integrantes de la Corte Suprema de Justicia. Los designará en comisión por el plazo de un año y sin requerir acuerdo del Senado. La determinación se plasmará hoy en el boletín oficial.

Los nominados provienen del Derecho Constitucional y tienen pasados comunes con Mauricio Macri. Se descuenta una dura réplica del peronismo que tiene mayoría en el Senado y por tanto la llave para cualquier designación. La decisión generaba anoche en la Corte impresiones que iban desde el rechazo hasta la cautela.

Los mecanismos que establecen la cobertura de vacantes se ubican en el artículo 99 de la Constitución. Allí el inciso 19 encierra la modalidad que Macri aspira a utilizar desde hoy y que tiene su último antecedente en la Corte de Bartolomé Mitre. Se refiere a los "empleos" que el Ejecutivo precisa para sus funciones de modo urgente como un negociador plenipotenciario o el titular del Banco Central.

El ejemplo más cabal fue la designación ayer del nueve jefe de la ex SIDE Gustavo Arribas que fue nombrado a comisión a referéndum del Senado. Los jueces de la Corte acceden bajo lo dispuesto por el inciso 4 que menciona los 2/3 del Senado.

Macri se ha embarcado ahora en una maniobra que lanza desafíos en múltiples direcciones. Para el nuevo presidente resulta intolerable- como escuchó ayer el secretario Pablo Clousellas- la realidad de que los pliegos de Domingo Sesín y Eugenio Sarrabayrouse desembarcaron en el Congreso producto de un intercambio entre Ricardo Lorenzetti y la administración de Cristina de Kirchner. La aparición de dos nombres nuevos tiene un simbolismo similar a los embates contra Alejandra Gils Carbó: demoler la matriz anterior del esquema de poder que regula la Justicia.

No se trata de un afrenta contra Lorenzetti y el guiño que dio a los actuales candidatos. De hecho, ayer en las primeras horas tuvo lugar una conversación entre el titular de la Corte y el presidente. Éste le mencionó a Rosenkrantz y a Rosatti y encontró buena recepción del justice que le recordó al mandatario que la Corte debe cubrir sus vacantes porque con sólo tres ministros no hay lugar para disidencias sin tener que recurrir a los conjueces.

Para tener en cuenta: Macri no le comunicó a Lorenzetti que el mecanismo para encumbrar a sus candidatos sería disruptivo. Anoche el titular de la Corte guardaba un silencio cauteloso en torno a la viabilidad del inciso 19°.

Distinta fue la recepción de esta novedad en la vocalía de Elena Highton de Nolasco. Allí recordaron que los conjueces que nombró el kirchnerismo en el Senado (y cuya designación la Corte invalidó por entender que precisaban los 2/3) tienen una legitimación superior a la que expondrán los designados en comisión. El diagnóstico tiene un costado más espinoso y es el que refiere a la responsabilidad de los actuales ministros al aceptar la convivencia con los designados por el presidente. Igualmente es difícil que estas divergencias escalen si se considera que Highton acaba de lograr la promoción de una familiar directa como secretaria de la Corte, nombramiento que hoy por hoy escaparía a los reglamentos.

Rosenkrantz fue discípulo de Germán Bidart Campos y despuntó en la actividad privada junto a Alejandro Carrió que fue abogado del presidente. Rosatti fue ministro de Justicia de Néstor Kirchner. Dejo el gobierno con una dura denuncia referida a la política carcelaria y profundizó su hobby de escribir libros sobre la historia del club Boca Juniors (tres tomos). En ese divertimento conoció a Daniel Angelici, que oficia como uno de los interlocutores del gobierno con los jueces federales. Lorenzetti los conoce bien a ambos, Rosatti es santafesino y Rosenkrantz es rector en la Universidad de San Andrés donde el justice suele animar concurridas conferencias.

Rosenkrantz tiene además otro atributo menos conocido pero sumamente atractivo si se considera el discurso inaugural de Macri: prologó el libro de Federico Morgentern (secretario de confianza del camarista Martín Irúrzun) en el cual se defiende la tesis de la "cosa juzgada irrita" que establece que si un sobreseimiento tiene algún tipo de vicio siempre está a tiempo de revertirse. Música para los oídos de un Gobierno que llama a combatir la corrupción y ha revisar lo actuado.

La respuesta del peronismo en el Senado se avecina frontal porque ese signo político debió retirar un pliego (el de Roberto Carlés) por no encontrar acuerdos necesarios. El macrismo, por cierto, ha confirmado su voluntad de cerrar el Congreso durante la temporada estival. Obvio: la apertura del cuerpo implicaría el final estrepitoso de una jugada limite.

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