22 de junio 2010 - 00:00

Jura Timerman, que seguirá con el equipo de Taiana

Héctor Timerman
Héctor Timerman
Juro y me voy. Cristina de Kirchner le tomará hoy juramento al nuevo canciller Héctor Timerman. Por la noche, el nuevo funcionario viajará a Nueva York en donde mañana y pasado participará de una reunión del comité de descolonización de la ONU. El viernes acompañará a Cristina de Kirchner en una cumbre en Toronto del G-20 en la cual hará debutar como «sherpa» -en su reemplazo- al confirmado secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía.

En su ausencia lo reemplazará el nuevo vicecanciller Alberto dAlotto.

El ingreso de Timerman le imprime al Gobierno Kirchner un giro político de una dimensión que sólo puede compararse con el que implicó en 2004 el cambio de Gustavo Béliz por Alberto Iribarne que llevó a la administración del garantismo extremo a la mano dura que desde la calle pedía Juan Carlos Blumberg. El cambio es más profundo del que significó el retiro en 2005 de Roberto Lavagna del Ministerio de Economía. Esta vez una pelea personal entre la Presidente y Jorge Taiana saca del gabinete a un peronista ortodoxo, es decir, tercerista en política exterior para poner -sin que nadie soñase nunca tamaño cambio- a un antichavista, anticastrista y anti-Irán. Que además es peronismo del mismo palo que Taiana -tienen raíces en el peronismo insurgente de los 70-, lo que le valió cárcel a uno y exilio al otro.

Tal novedad producirá en el tiempo que viene reacomodamientos de discurso y también estratégicos no queridos. Los sectores chavistas del Gobierno tendrán mordaza algún tiempo; en lo electoral, que el gerente de las buenas relaciones del Gobierno con los Estados Unidos sea canciller desata las manos al candidato Néstor Kirchner para buscar aliados hacia la izquierda. En ese sector cree el Gobierno que le disputará apoyos el llamado panradicalismo; ahora podrá negociarlos sin que nadie le reproche que se acerca al eje del mal.

La llegada de Timerman, de quien se decía desde hace tiempo que ocuparía el cargo que deja Taiana porque él lo quiso -y no porque lo echaran-, le agrega otro ingrediente al combate entre el Gobierno y el Grupo Clarín. Timerman es uno de los voceros del reproche del Gobierno a la dueña del grupo por una presunta apropiación de menores en una campaña en la cual prolonga las peleas setentistas entre el Gobierno peronista de 1973-1976 con ese mismo medio.

Seguramente no es lo principal en que pensaron los Kirchner al ofrecerle la Cancillería después de desempeñar la embajada en Washington y el consulado en Nueva York con una eficiencia que han querido premiar. Debieron salir del paso el viernes tras el portazo de Taiana acudiendo de manera refleja al principal internacionalista que tienen; ha asesorado a Cristina de Kirchner en el reencuadramiento internacional en favor de mejores relaciones con los Estados, eje hoy de la política exterior kirchnerista.

Taiana estará hoy a las 11.30 en la jura en Casa de Gobierno con ánimo de quitarle bronca a su portazo, que sorprendió a todo el Gobierno que no puede creer que un manso como el ex canciller se parase de manos, le cortase el teléfono a la Presidente, y además de ocuparse él mismo de anunciar la renuncia antes de que el Gobierno reaccionase.

También Timerman quiere darle suavidad a su ingreso, que es toda una conmoción en el gabinete. Primero de todo, confirmó a buena parte de la segunda línea de funcionarios, después de designar como vicecanciller al ex jefe de asesores de Taiana, Alberto dAlotto. Reemplazará a Victorio Tachetti, que venía de la Embajada de Italia dejando una vacante nunca cubierta. Se le atribuyó haber logrado una buena relación con la Presidente en sus viajes, pero era uno de los hombres más enfrentados con Timerman y su rol como embajador.

Timerman quiere también que siga en el cargo el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales Alfredo Chiaradía, con quien tendrá hoy una reunión apenas asuma. Este diplomático fue designado «sherpa» (baqueano) de la Presidente para la cumbre del G-20 de Toronto que se inicia el viernes. Ese cargo lo desempeñaba hasta ahora Taiana.

Confirmó también a Guillermo Oliveri como secretario de Culto -hombre que reporta directamente a Kirchner-, a Eduardo Sigal como secretario de Integración Económica Americana y Mercosur, a Gabriel Fuks como jefe de los Cascos Blancos, unidad pacifista que creó Carlos Menem para Octavio Frigerio.

Timerman es periodista y promete una reforma en el área de comunicaciones del ministerio que asume, que es lo que causó la caída de Taiana según la leyenda oficial que nadie ha probado (una pelea por filtrar datos a Clarín que estaban en todos los diarios es poco creíble, como ha informado este diario). Ha dicho que no tendrá vocero de su oficina. La tarea informativa la hará el actual director de prensa del ministerio, Marcos Lohlé, según un modelo tomado del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Todos los mediodías Lohlé -hermano del embajador en Brasil Juan Pablo Lohlé- hará una charla de prensa en la cual informará las novedades de todas las oficinas de la Cancillería y se ofrecerá a responder preguntas de la prensa. «Pero no habrá vocero del Canciller», aclaró anoche Timerman. La relación con los periodistas, agregó, será la habitual de siempre siguiendo la modalidad de cada medio.

Anoche Timerman -cuya identificación política más clara es la de un nacionalista liberal de izquierda- terminó de redactar el discurso que dirá el miércoles en la ONU en defensa de la soberanía argentina en Malvinas. Lo centró en la descripción de una ironía histórica, que la Argentina celebró el Bicentenario pero que 200 años después sigue reclamando la soberanía en esas islas con los mismos argumentos que los patriotas de entonces.