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Kirchner intenta meter presión con la tropa K
Néstor Kirchner, Hugo Moyano y Emilio Pérsico.
De nuevo, como ocurrió durante el conflicto con el campo, el patagónico se convertirá en el mariscal de un potencial fracaso del Gobierno de su esposa, Cristina de Kirchner. Y su mejor arma, cree, es el despliegue de tropa K, un recurso que esta semana explotará al extremo.
En 72 horas, quizá demasiado tarde, Kirchner espera poner en la calle al ejército de militantes oficialistas -gracias a Hugo Moyano, el PJ y los piqueteros K- para hacer valer ese factor como un elemento más en el tironeo, casi sin diálogo de por medio, con la oposición.
Pero en lo que supone su fortaleza, el ex presidente expone sus debilidades. El acto en el Chaco, el miércoles, para reasumir la jefatura del PJ nacional ocurre en el instante en que el peronismo enfrenta la mayor crisis de «empatía» con el matrimonio K.
No sólo por las expresiones disidentes, sino también por las tensiones puertas adentro con posturas críticas de intendentes, legisladores y gobernadores, sólo apagadas en este tramo por la propuesta, todavía difusa, de que el Fondo de Desendeudamiento derramará en provincias y en municipios.
Esa tentación, para mandatarios -tanto de provincias como de comunas- con números en rojo es lo único que, en este tramo, deriva en el esfuerzo por movilizar. Hay una prueba contundente: el 1 de marzo, en el Congreso, sólo hubo un puñado de caciques leales, como Mario Ishii o Andrés Arregui, mientras el grueso de los referentes tuvo una presencia simbólica.
Esta vez, mientras haya una sesión crítica para Cristina puertas adentro, el Gobierno pretende que los intendentes del conurbano expliciten el peso que declaran cuando pisan la Casa Rosada y logren desplegar multitudes en las afueras del Parlamento.
No fue exitosa la experiencia de la 125, con seguidores en la calle, que no le alcanzaban a los Kirchner para evitar un resultado adverso. El escenario para el miércoles tiene el mismo color.
En paralelo, en una cruzada virtual, el kirchnerismo silvestre -esas manifestaciones de deseo que facilitan los comunidades, como Facebook- se compromete a marchar hacia la Plaza del Congreso.
Heroísmos
Por eso, aunque estaba proyectado de antemano, el show más contundente del oficialismo se programa para el jueves, posiblemente horas después de una mala jornada legislativa, en el estadio de Ferro, ante piqueteros K que invitarán, además, a referentes del PJ.
La última semana, Emilio Pérsico decidió ampliar el escenario para incorporar a referentes del peronismo, partido del que se siente parte -de hecho, ocupa un cargo en el PJ nacional- y para «prestar» el escenario, en un momento particular, para una señal de fuerza de Kirchner.
Unos 15 días atrás, el patagónico había ordenado ampliar el núcleo de convocatoria cuando pidió que el Movimiento Evita comparta la realización del acto con un espacio que comparte el Frente Grande, el Frente Transversal e intendentes del conurbano como Francisco «Barba» Gutiérrez.
Aquella decisión, en esta instancia, adquiere más valor porque le da una impronta de acto del pankirchnerismo, aroma que se incrementó con la decisión de Pérsico de invitar a referentes del PJ más ortodoxo.
Es la escenografía perfecta para que el ex presidente y quizá su mujer -se hablaba, anoche, de que también iría Cristina de Kirchner- vistan de cruzada heroica la defensa del Gobierno y refuercen la teoría de un complot sinárquico contra el Gobierno «nacional y popular», según su dialecto.
En ese mismo tono, se plantea una movilización para el viernes, pero esta vez a Plaza de Mayo, para manifestar el respaldo al Gobierno de Cristina de Kirchner. De concretarse, en tres días -72 horas-, el Gobierno habrá hecho cuatro manifestaciones de apoyo y padecido, quizá, una dura derrota.
Durante el fin de semana, con algunas negociaciones informales de por medio -que el Gobierno decía no haber autorizado- y los Kirchner recluidos en El Calafate, el armado de esos actos se planeó como si fuera la última trinchera.


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