17 de abril 2009 - 00:00

Kirchner sigue a Scioli y pide baja de edad criminal

Lo que parecía un acto de campaña se convirtió anoche en San Miguel, tierra del duro Aldo Rico, en una tribuna de doctrina: Kirchner se plegó a los argumentos de Daniel Scioli en favor de bajar la edad de imputabilidad de menores en delitos.
Lo que parecía un acto de campaña se convirtió anoche en San Miguel, tierra del duro Aldo Rico, en una tribuna de doctrina: Kirchner se plegó a los argumentos de Daniel Scioli en favor de bajar la edad de imputabilidad de menores en delitos.
Néstor Kirchner dio ayer un brusco giro a su política de seguridad y se zambulló en pleno debate sobre la baja de la edad de imputabilidad al sentenciar un bíblico «el que mata debe ser condenado, tenga la edad que tenga» y llamar al Congreso a que discuta «la ley penal del menor como corresponde».
El ex presidente y (aún no) anunciado candidato a las próximas elecciones legislativas por la provincia de Buenos Aires logró así reubicarse en el tablero político de la zona, apoyando la postura de un gobernador que mide bien en la provincia como Daniel Scioli y retaceando el caballito de batalla de uno de sus principales competidores, Francisco de Narváez, quien hizo de la inseguridad su plataforma política.
El volantazo fue dado en medio de una acto electoral en el partido de San Miguel (territorio de Aldo Rico) y se montó sobre la repercusión pública que generó la muerte de Daniel Capristo, asesinado el miércoles a la noche por un menor de 14 años que intentó robarle.
El titular del PJ también se despachó con la Justicia, a la que le reclamó que «tome las determinaciones que corresponden para proteger a la sociedad», luego de remarcar que el joven que mató al camionero ya tenía antecedentes penales y estaba en libertad. Kirchner además adoptó la voz de su esposa (aparentemente afónica por una angina) para exigir que «el Congreso se ponga a discutir la ley penal del menor como corresponde, esto lo dice la Presidente de los argentinos».
El planteo sirvió también para pegar duro a De Narváez, sobre quien sentenció que con «la vida de la gente algunos lucran casi mercenariamente». En el mismo gesto, defendió a Daniel Scioli, al asegurar que «quieren cargar la responsabilidad» sobre él «en una provincia donde por muchos años no funcionaron bien ni la Justicia ni las fuerzas de seguridad».
Retórico, Kirchner se preguntó en este sentido qué podía «hacer un político cuando un año atrás un menor robó una moto con una pistola y la Justicia no lo internó, y hoy mata a un hermano con cuatro o cinco tiros». Después de la impotencia, llegó la hora de la acusaciones, cuando asoció al PRO con las políticas neoliberales de los 90.
En el discurso también hubo lugar para el ex aliado Felipe Solá, al afirma que el PRO «no tiene nada que ver con el peronismo», y acusarlo de «traidor», aunque sin nombrarlo.
El santacruceño también apuntó contra el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y dijo que ante la crisis financiera, «lo primero que hace es ajustar por los más pobres, y ya paró todas las obras en la Ciudad».
«Qué hubiera hecho el PRO en la peor crisis del país, el PRO se hubiese arrastrado detrás del Fondo (Monetario Internacional). No nos engañemos, ellos creen en la Argentina subordinada», arremetió.
Por otra parte, el titular del Justicialismo sostuvo que «algunos quieren hacer del dengue un instrumento electoral», y negó que el brote de la enfermedad en la Argentina tenga que ver con la pobreza.

Dejá tu comentario