14 de abril 2009 - 00:00

Kirchnerismo sólo se ocupa de sobrevivir en el Congreso

Agustín Rossi
Agustín Rossi
La decisión de Néstor Kirchner de empujar a intendentes y gobernadores a poner sus nombres en las listas del kirchnerismo de todo el país terminó de agravar la parálisis que vive hoy el Congreso. Mientras la actividad se mantiene allí sólo en las comisiones (de hecho este jueves habrá una reunión no oficial entre la Mesa de Enlace agropecuaria y algunos integrantes de la Comisión de Agricultura convocada por el macrismo), casi todos los diputados y senadores del kirchnerismo están en sus provincias negociando la integración de listas después que Néstor Kirchner lanzara la cruzada para involucrar a todo el PJ en la compulsa del 28 de junio.
Si normalmente una elección legislativa o presidencial paraliza el Congreso, esta vez el adelantamiento y las negociaciones para el armado de las listas garantiza que no haya sesiones por un largo rato. La prueba más clara es que el propio jefe de la bancada oficialista, Agustín Rossi, mantiene su propia batalla en Santa Fe, donde irá en lista separada de Carlos Reutemann, bien alejado de los avatares del Parlamento. A todo esto se suma que la Casa Rosada parece haber oído el reclamo de los kirchneristas en ambas cámaras para que no se girara ningún proyecto oficial en los próximo dos meses. El miedo a una rebelión interna o a no poder sumar el quórum valen más en estos días que la lealtad a Cristina de Kirchner.
Renovaciones
Pero hay otra realidad que también golpea al oficialismo en el Senado y en Diputados: casi todas las figuras del kirchnerismo deben renovar bancas en diciembre. Por lo tanto es poco el tiempo que pueden darle al Congreso en estos días.
En Diputados la situación complica también a la oposición. En diciembre termina no sólo el mandato de Rossi, y también el del radical cordobés Oscar Aguad, presidente de la bancada de la UCR, que además enfrenta en su provincia una crisis partidaria por el rechazo de algunos sectores a ir a las urnas en alianza con Luis Juez.
Pero hay un número que grafica los problemas que hoy sufre el kirchnerismo en esa cámara: en esta elección pondrá en juego a 61 diputados, es decir, casi la mitad de todos los que se renuevan, mientras que la UCR sólo arriesga 11, la Coalición Cívica 3 y el macrismo 5.
Los nombres que integran esos 61 oficialistas que, por ahora, deben volver a su casa explican de sobra que el Congreso esté hoy paralizado y dedicado exclusivamente a la campaña. Por la provincia de Buenos Aires Carlos Kunkel, Dante Dovena, Héctor Recalde, Mariano West, Carlos «Cuto» Moreno, Diana Conti, Remo Carlotto y Mabel Muller se quedarán sin banca el 10 de diciembre si no reeligen.
Es decir, la conducción completa del kirchnerismo se quedará afuera, mientras otros como José María Díaz Bancalari los miran desde adentro con mandato por dos años más. Además, son demasiados nombres del kirchnerismo más puro a renovar. De ahí que la pregunta por estos días es ¿encontrarán lugar en la lista de diputados ahora que Néstor Kirchner quiere llenarla de ilustres caciques del conurbano?
Córdoba tampoco le trae buenas noticias al oficialismo: también terminan mandato Patricia Vaca Narvaja, que si no reelige obligará al kirchnerismo a buscar otro vicepresidente para Diputados y el presidente de la comisión de Agricultura, Alberto Cantero Gutiérrez.
En el Senado la situación no es mejor para el Gobierno. Allí Miguel Pichetto se salva esta vez ya que tiene mandato hasta 2013, cuando Río Negro deberá renovar sus senadores, pero sí deben irse los chubutenses Silvia Giusti y Marcelo Guinle y parten también los cordobeses Roberto Urquía (en este caso su lealtad al Gobierno ya había sido cuestionada), Haidé Giri y Carlos Rossi del Partido Nuevo.

Dejá tu comentario