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La amenaza no era el Belgrano
"Una investigación era lo último que quería el Gobierno, por lo que fue impulsada por un grupo reducido de personas que vieron que algo estaba mal", explicó Rogers.
El gran responsable de sembrar esas dudas fue Clive Ponting, un exempleado del Ministerio de Defensa que filtró los documentos que revelaron que el Gobierno británico, al contrario de lo que señaló, sabía que el Belgrano estaba fuera de la zona de exclusión de 200 millas y se alejaba del área del conflicto cuando recibió el impacto de dos torpedos.
Otro nombre destacado es el de Diana Gould, una maestra de geografía que adquirió fama en 1983 cuando en un programa de la cadena BBC confrontó con Thatcher, a quien le cuestionó que el ataque del submarino nuclear HMS Conqueror ocurrió al menos 14 horas después de conocida la propuesta de paz de Perú que podía poner fin a las hostilidades.
"El Gobierno (británico) negó haber recibido entonces la propuesta", indicó Rogers, pero aclaró que "existen fuertes indicios que Thatcher, aunque sea informalmente, sabía que existían buenos proyectos para lograr un acuerdo".
El dato no es menor, ya que tras la frustrada mediación del exsecretario de Estado de los Estados Unidos, Alexander Heig, la intervención del entonces presidente peruano Fernando Belaúnde Terry había traído nuevas esperanzas de un cese del fuego.
Sin embargo, el hundimiento del Belgrano, el 2 de mayo de 1982, fue un punto de inflexión que llevó a una escalada de violencia y, tan sólo dos días después, un misil Exocet golpeó el buque británico HMS Sheffield.
A la intransigencia de la dictadura militar argentina, que utilizó el conflicto para intentar mantenerse en el poder y desviar la mirada de las violaciones de Derechos Humanos, se sumó la inflexibilidad de Londres que, como indicó Rogers, "decidió ir a la guerra lo antes posible".
"Se aparentó que se buscaba la paz, cuando nunca fue así, añadió el académico, y dijo que esto se debió a razones estratégicas, como atacar antes de la llegada del invierno, pero sobre todo internas: "En marzo de 1982 el Gobierno de Thatcher era muy impopular y desde su perspectiva podría perder más poder si no respondía".
"La política prevaleció sobre la ética, con Thatcher preocupada por su supervivencia", indicó, y recordó que finalmente "la Dama de Hierro" revirtió la caída de su imagen y ganó las elecciones generales de 1983.
Ese factor interno fue compartido por otro miembro de la "Belgrano Enquiry", el parlamentario laborista Tam Dalyell, que años atrás declaró: "La amenaza no fue el crucero de 44 años de antigüedad (el ARA Belgrano) sino la propuesta de paz peruana que habría privado a Thatcher de la victoria militar en las Falklands, que es de lo que se trató todo esto en primer lugar".
Rogers agregó que el impulso belicista no fue sólo político, sino también de sectores militares: "Los jefes de la Royal Navy (Fuerza Naval británica) estaban determinados a mostrar su capacidad para evitar recortes presupuestarios y por eso dieron un gran apoyo a la idea de mandar la Fuerza de Tareas".
Por todo esto, concluyó que "la política doméstica británica indicó que las islas debían ser recapturadas, de la misma forma que para Galtieri la ocupación argentina era un desvío de la situación interna". "Eran dos pelados peleando por un peine", completó, citando la definición de Jorge Luis Borges sobre el conflicto armado.


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