23 de junio 2009 - 00:00

“La Argentina avanza firme en el campo de la animación”

Leandro Panetta: «Los espectáculos que van a dar la vuelta al mundo con productos internacionales ahora se producen en la Argentina».
Leandro Panetta: «Los espectáculos que van a dar la vuelta al mundo con productos internacionales ahora se producen en la Argentina».
Desde que tuvo uso de razón supo iba a dedicarse al dibujo animado y al diseño de parques temáticos. Como era de esperar, nadie lo tomó en serio: «Ese puede ser tu hobby, no tu profesión», lo descorazonó una maestra de la primaria; pero a los 16 años Leandro Panetta ya estaba dibujando para el estudio Hanna-Barbera, y tiempo más tarde viajó a Nueva York para trabajar en la compañía de Jim Henson, el creador de los Muppets (y, quizá, esa maestra continúe hoy descorazonando proyectos).

Pese a su entusiasmo inicial, tuvo miedo de perder identidad y se volvió a Buenos Aires con la idea de generar sus propios proyectos. Actualmente divide buena parte de su actividad entre el cine de animación (está produciendo una película sobre Galileo), la creación de museos interactivos y el traslado a la escena de famosos personajes de historieta, tal el caso de «El hombre araña», que el pasado fin de semana se despidió de Buenos Aires para iniciar una gira por el interior del país y, a continuación, por Brasil y Chile.

El próximo 11 de julio Panetta estrenará en el teatro El Nacional (Corrientes 960) la comedia musical «Pucca», basada en la famosa tira de origen surcoreano, que siguen niños y jóvenes de el mundo entero. Además, el 31 del mismo mes inaugurará en las Ruinas de San Ignacio, Misiones, un espectáculo nocturno de 40 minutos de duración que conectará al visitante con la historia del lugar «a través de filmaciones, música, sonidos y personajes fantasmales proyectados sobre brumas». Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cuando va a estar lista la película sobre Galileo?

Leandro Panetta: La iba a producir Patagonic, pero luego cerraron el área de animación. Cuando la presentamos en el Festival International de cine de animación de Annecy (Francia) hubo gente interesada en producirla. Ojalá podamos hacerla.

P.: ¿Cuánto cuesta un largometraje de dibujos animados?

L.P.: Haciéndola acá, una película como la nuestra sale unos ocho millones de euros, por lo bajo, pero en Europa saldría el doble exactamente.

P.: ¿Y cuánto sale «Up», el último estreno de Pixar?

L.P.: Unos 175 millones de dólares. Sí, la diferencia es abismal. Es que la industria norteamericana está mucho más desarrollada. Acá, en Argentina, sólo se hace la parte del guión y el diseño de imagen. Poco a poco vamos entrando en el mercado de animación.

P.: Pero la industria estadounidense sigue siendo imbatible.

L.P.: Bueno, hay que ver que Disney empezó con esto en 1928 y desde entonces la industria siguió evolucionando sin interrupción. Hoy cuenta con miles de profesionales que conocen muy a fondo la actividad, los grandes estudios promueven su trabajo en las universidades y hasta hay centros de actuación dedicados a este género.

P.: La profesionalización de lo lúdico.

L.P:: Así es. A mí me interesa conservar el espíritu de juego en todo lo que emprendo y desarrollarlo con seriedad y convicción.

P.: ¿Mira los noticieros o lee algún diario?

L.P.: Muy poco. En casa sólo miro el canal Discovery Channel o el de Nacional Geographic y me olvido del resto. Para mí fue problemático hacer el casting de «El hombre araña» porque salvo a Carlos Belloso, al que vi actuar en «Los Melli», no conocía a nadie. No estoy al tanto de quién es famoso hoy.

P.: Pasemos a su último estreno.

L.P.: Pucca nació como unas postales electrónicas en Corea del Sur y, como anduvo muy bien, se hicieron 24 episodios de dos minutos y medio de duración. Luego la compró la compañía Jetix Europa y la distribuyó por todo el mundo en capítulos de siete minutos. Lo que pasó con «Pucca» fue algo extraordinario. Pese a ser un producto íntimamente ligado a la cultura oriental, causó sensación en Occidente. Cuando yo era chico esto no ocurría. Existían demasiadas barreras culturales; en cambio, los chicos de ahora están absolutamente globalizados.

P: Resulta difícil imaginar en escena a la agresiva Pucca tratándole de robar un beso al ninja Garu entre golpes y explosiones.

L.P.: Respetamos fielmente el diseño y concepto originales. Es un musical en el que aparecen todos los personajes de la serie, con actores en vivo, proyecciones y un excelente doblaje al español. Hay una historia central y gags tomados de muchísimos capítulos. «Pucca» es un espectáculo para niños, pero los adolescentes también lo pueden disfrutar.

P.: ¿Usted escribió el guión de «El hombre araña»?

L.P.: Sí, claro. Esa es otra cosa interesante que está pasando; los espectáculos teatrales que van a dar la vuelta al mundo con productos internacionales ahora se producen en la Argentina.

P.: Lo novedoso es que le hayan cedido los derechos...

L.P.: Están reconociendo la capacidad creativa y de resolución que hay acá. Esto, en el resto de América, no pasa tanto, ni siquiera en Brasil que es un país enorme. Es más, todos los espectáculos internacionales que se dan en Brasil se escribieron acá.

P.: ¿Nunca se arrepintió de haberle dicho «no» a Jim Henson?

L.P.: Un poco, sobre todo cuando veo las películas de Pixar y digo: ¡Guau! pensar que es gente de mi edad la que dirige todo eso. Sí. A veces, me arrepiento de no haberme quedado allá por más tiempo.

Entrevista de Patricia Espinosa

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