13 de enero 2016 - 00:14

"La Argentina es un país infinito, pero difícil de gobernar"

• LO DIJO MARTÍN PITTALUGA, FUNDADOR DE "LA HUELLA", EN JOSÉ IGNACIO, Y EXCONCEJAL DEL FRENTE AMPLIO EN URUGUAY

Desde su particular  visión, Martín Pittaluga analiza la relación entre la Argentina y Uruguay.
Desde su particular visión, Martín Pittaluga analiza la relación entre la Argentina y Uruguay.
  Acaso sin querer, define al país utilizando recursos borgeanos. "La Argentina es un país infinito" en alusión a sus recursos naturales, pero agrega a los pocos segundos, "es muy difícil de gobernar". Martín Pittaluga, uno de los fundadores y accionistas de "La Huella" en José Ignacio, habló con Ámbito Financiero. El dirigente político que fue concejal por el Frente Amplio y candidato a edil en Maldonado, aporta una visión diferente de la relación entre la Argentina y Uruguay, sobre el Gobierno de Macri y la legislación por el consumo de marihuana.

Periodista: En la Argentina existe una suerte de envidia por lo hecho en Uruguay en los últimos años. Baja inflación, estabilidad, crecimiento...

Martín Pittaluga
: Lo que es la macroeconomía está muy ordenada y tiene una planificación, pero Uruguay es un país chico y es más fácil ordenarlo. Creo que hemos tenido políticas muy acertadas en lo que es la planificación. Es cierto que en este momento estamos viviendo una cierta crisis interna con algunos problemas como lo que está pasando en Ancap (la petrolera estatal uruguaya). Hemos tenido dos gobiernos de izquierda, uno de Tabaré muy claro con propuestas que se concretaron y otro de Mujica diferente, de hacer proyectos difíciles de concretar; el tercer Gobierno de Tabaré se encuentra con un cierto desorden de gastos y presupuesto.

P.: Uruguay ha puesto en vigencia leyes como la de divorcio, varias décadas antes que otros países. Recientemente lo hizo con el consumo de marihuana. ¿Cómo funciona?

M.P.:
Es innovadora. Pepe Mujica la empujó. Está funcionando. Falta la segunda etapa. Se implementó consumo libre de marihuana, luego de plantación y los clubes con intercambio de marihuana. La tercera etapa es la venta en farmacias que es la que está ahora en proceso. Se va a vender en farmacias con precio y cantidad determinados por mes. El consumidor tiene que estar registrado con un número, no es perseguido, con un máximo por mes. Esta tercera etapa espero que se implemente en marzo. El consumo libre de marihuana no ha cambiado la normalidad de la vida. Hay respeto, no se fuma en lugares públicos. Ahora en Uruguay en una semana tenemos el cero de alcohol en conductores y se implementa lo de la marihuana también en conductores.

P.: Otro de los elementos normales en Uruguay, anormales en la Argentina, es el de ver a los presidentes juntos. Es algo que en la Argentina no se pudo ver ni en el último traspaso de mando.

M.P.:
Para mí es un placer, un lujo que los presidentes estén juntos y que circulen por la calle sin ser abucheados. Criticados sí, pero no abucheados. Hay respeto, hay momentos en que la investigación de Ancap ha sido tensa, pero se avanza. Más allá de esos conflictos hay diálogo permanente y todos tenemos amigos de un partido y de otro. No hay peleas familiares o enemistades entre amigos como he visto en la Argentina que me impresionó en mesas de pelearse hasta la muerte. En lo político tuvimos dos modelos de formas de pensar quizás que va más allá de lo ideológico, se convirtió en fanatismo. Tengo muchos amigos argentinos, mi mujer es argentina, tengo dos hijas argentinas, estamos vinculados, tenemos el mismo espacio cultural. Nos duele mucho ver esa fractura tan fuerte que espero que se vaya subsanando.

P.: Se percibe en los uruguayos cierta alegría por el triunfo de Macri en las elecciones. ¿Es así?

M.P.:
Creo que hay dos tipos de simpatías hacia el macrismo. El centroderecha uruguayo está muy contento, hay entusiasmo. Respecto al resto de los uruguayos, si bien no me identifico con el macrismo, en Cambiemos encuentro personas interesantes como Alfonso Prat Gay, Pedro Lacoste... En esa línea son más desarrollistas y menos liberales. Hay gente interesante en el gabinete. El uruguayo festejó la alternancia. El kirchnerismo para los uruguayos, especialmente el cristinismo, fue poco favorable por las trabas al comercio y las trabas al movimiento turístico. Rescato muchos aspectos positivos del kirchnerismo como hombre de izquierda. No hablo de la Asignación Universal por Hijo que es algo muy trillado. El problema para la izquierda latinoamericana que está un poco en crisis ahora, son los movimientos populistas, autoritarios. Es mi pelea con amigos kirchneristas. Siempre consideré a Cristina como una presidente aislada, con tintes autoritarios con una forma de manejarse de no dialogar. Para mí hay que dialogar siempre. Hay que reconocer que el kirchnerismo ha hecho como en la ciencia y la tecnología, grandes desarrollos. También en todo lo que es la producción nacional; quizá los controles han sido excesivos. Lo que parece que tiene el Gobierno de Macri es una planificación. Creo en esas políticas de Estado, planificaciones a largo plazo. No comparto muchas ideas de Cambiemos, pero también soy partidario de dejar un tiempo antes de iniciar críticas.

P.: En la Argentina criticamos hasta a Messi y al Papa...

M.P.:
Creo que la Argentina tiene que hacer un cambio cultural grande, que lleva una generación. Admiro mucho la Argentina: es un país infinito con miles de posibilidades, y difícil de gobernar. Me preocupa mucho en la Argentina esas corporaciones enquistadas y esa forma rápida de convertir una persona en un tipo genial como destruirlo y tirarlo abajo. Uruguay no es un país idílico. También es criticable, con muchos complejos y admiro a los argentinos que son bocanada de aire fresco.

P.: ¿Cómo vino la temporada?

M.P.:
Es una buena temporada para Maldonado, extrañamos a los brasileños que no han venido como otros años, debemos reconocer que los argentinos han venido más. Estamos entusiasmados con la apertura en mayo en Miami, es algo que nunca hicimos, es un proyecto dentro de un hotel, en Brickell. No es un traslado de La Huella a Miami, sino que es tratar de llevar aire fresco a un quinto piso rodeado de cemento. Es una versión urbana que se va a llamar Quinto; Quinto La Huella.

Entrevista de Guillermo Laborda

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