En “El hombrecito del sombrero gris”, un analista que se escuda bajo el seudónimo de Natalio Ruiz (célebre tema de Sui Generis) refuta varios dichos de Axel Kicillof sobre la expansión monetaria en EE.UU. y en la Argentina. Lo que no ve el ministro es que en el país del norte toda la emisión queda como encaje en los bancos, por eso no presiona a los precios. Y ni hablar de la diferente demanda por el dólar y el peso.
Axel Kicillof dijo: "Actualmente, uno se cansa de leer en los diarios argentinos que la inflación se genera por la sobreemisión de dinero y aumento de salarios, pero esa idea carece de fundamentos. En Estados Unidos, el Gobierno inyecta más dinero en la economía, pero no se registra un proceso inflacionario".
No soy un ultramonetarista, pero aquí me gustaría hacer un punto. Efectivamente, la base monetaria se multiplicó por cinco y no así la inflación. Sin embargo, hay algo que está pasando por alto (ver gráfico 1).
En el gráfico se muestra que toda la "emisión", o dicho más apropiadamente, de la expansión de la base monetaria, quedó completamente en poder de los bancos en forma de encajes. Es decir, prácticamente nada de esta expansión quedó en poder del público, sino que los bancos se "sentaron" sobre este exceso de liquidez. Esto se puede ver más claramente en la expansión del M2 (ver gráfico 2).
También se ve que el agregado más amplio no sufrió cambios demasiado significativos. Más aún, el agregado que el BCRA debería controlar aquí no es la base, sino el M2, ya que según el banco refleja de una mejor manera la evolución de la cantidad de dinero. De hecho, el M2 en moneda local (así como la inflación) ha crecido más en la Argentina que en los Estados Unidos.
Con lo cual, se ve que el aumento de la base no pasó al circulante y, por lo tanto, no fue inflacionario. O, dicho de otra manera, por más que la base se haya multiplicado por cinco, la "cantidad de dinero" no aumentó significativamente.
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