20 de enero 2010 - 00:00

La ayuda comienza a fluir en Haití y disminuyen los saqueos

La provisión de víveres comenzó a llegar ayer desde el aire a la población de Puerto Príncipe. Eso permite alcanzar zonas de difícil acceso y eludir las áreas donde la inseguridad es mayor.
La provisión de víveres comenzó a llegar ayer desde el aire a la población de Puerto Príncipe. Eso permite alcanzar zonas de difícil acceso y eludir las áreas donde la inseguridad es mayor.
Puerto Príncipe - Tras siete días de caos y desorganización, la ayuda humanitaria internacional comenzó a llegar ayer a las víctimas del terremoto en Haití. Una mejor coordinación entre las autoridades locales, la misión de la ONU y las reforzadas tropas estadounidenses fue constatada por organismos y países implicados en las tareas de asistencia de las víctimas, que aún resisten sumidas en el horror.

«La situación global de seguridad está mejorando, la ayuda humanitaria está aumentando» y la coordinación de la asistencia con el Gobierno también va por buen camino, aseguró el jefe interino de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah), Edmond Mulet. Ayer fue aprobado el envío de 3.500 Cascos Azules para completar un contingente de más de 9.000 y así ayudar a garantizar el orden en el país.

«En general, la situación está controlada. Los convoyes de distribución de ayuda van con escolta», señaló desde Ginebra la portavoz de la oficina de coordinación humanitaria de la ONU (OCHA), Elizabeth Byrs.

La dirigente de las Naciones Unidas aseguró que «la logística está aumentando su potencia, aunque sigue siendo prioritario seguir salvando a los heridos que necesitan urgente asistencia médica» y destacó que todavía es posible encontrar a gente con vida entre los escombros.

Cálculo

El número de equipos de rescate procedentes de numerosos países aumentó a 52, con 1.820 trabajadores y 175 perros especializados, y hasta el momento se han sacado a 90 personas con vida de las ruinas. Además, muchos equipos comenzaron a trasladarse al exterior de la capital, a ciudades como Leogane, en la que entre el 80 y el 90% de los edificios fueron destruidos por el terremoto de 7 grados en la escala de Ritcher.

En cuanto a la distribución de comida, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) logró entregar raciones a 200.000 personas. La ONU calcula que para finales de esta semana tendrá capacidad para alimentar a un millón de supervivientes y a dos millones en dos semanas.

En ese marco, las tropas de Estados Unidos en el país caribeño, que el lunes aumentaron de 5.800 a casi 14.000, comenzaron a lanzar desde el aire alimentos en algunos puntos de difícil acceso y pretenden habilitar dos pistas más de aterrizaje para recibir la ayuda internacional.

Además, un avión de carga procedente de la Base de la Fuerza Aérea Pope en Carolina del Norte arrojó 15.000 paquetes de comida preparada y 15.000 litros de agua sobre una zona que había sido despejada y asegurada por soldados con anterioridad.

Hasta ahora, el Pentágono había sido reticente a lanzar la asistencia desde el aire ante el temor de que se produjesen tumultos, pero indicaron que es la mejor forma de llegar a puntos donde se observan situaciones de violencia que pondrían en riesgo a los agentes.

En ese marco, las críticas aireadas el lunes sobre el papel de EE.UU. y su fuerte presencia militar en Haití fueron minimizadas ayer por la ONU y la Unión Europea (UE).

«No hay competencia entre países. Consideramos que la intervención de EE.UU. es crucial y muy positiva», afirmó Miguel Ángel Moratinos, ministro de Relaciones Exteriores de España, país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE.

Reubicación

La Minustah alertó, por otra parte, la necesidad de encontrar lugares donde reubicar al millón y medio de personas que se encuentran en las calles. Puerto Príncipe está llena de campamentos improvisados con palos y trozos de tela o lona donde se hacinan, sin ninguna medida de higiene, familias enteras.

No obstante, hay algunos signos de una tímida actividad económica en barrios como Petionville, uno de los más ricos de la capital, o Delmas, donde incluso poco a poco se reanudó el tráfico, pese a la escasez de combustible.

Según el último balance de la Dirección de Protección Civil de Haití, el terremoto causó 75.000 muertos, muchos de los cuales fueron enterrados en fosas comunes, si bien las autoridades insisten en que la cifra final llegaría a los 200.000 fallecidos.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y El Mundo

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