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La Boca por el suelo

Ante esto, Colón fue práctico, aprovechó los espacios que tenía Bertoglio para generar fútbol y tuvo a un Esteban Fuertes inspirado, que siempre les ganó las espaldas a Monzón y a Morel Rodríguez. El primer gol fue una muestra de la habilidad del juvenil delantero, que arrancó en la mitad de la cancha y pasó entre medio de Morel Rodríguez y de Bonilla con mucha facilidad para habilitar a Fuertes, que no perdonó. En el segundo, «el Bichi» le devolvió la gentileza, desbordando a Monzón y tocando para que Bertoglio definiera.
Por otro lado, Boca llegaba y chocaba con la última línea de Colón, pero principalmente con sus propios nervios, y la pelota rebotaba siempre en un defensor. En el segundo tiempo, intentó «quemar las naves» con Mouche por Matías Giménez, y las quemó, porque a los 6 minutos Bertoglio le dio otra cachetada y no hubo más, porque Colón sacó el pie del acelerador y empezó a hacer correr la pelota. Tanto que el colombiano Bonilla se enojó haciéndole un foul a Bertoglio que será recordado por años por su espectacularidad. Por supuesto, Patricio Loustau lo echó, cuando los jugadores santafesinos querían hacer justicia por mano propia. Boca padece un largo «vía crucis» y todavía le quedan seis partidos de sufrimiento. El lunes tendrá que presentarse ante su gente frente Arsenal, y eso sólo ya será un paso difícil.


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