29 de septiembre 2011 - 00:00

La burocracia mete la cola contra agricultores

La Habana - Agricultores cubanos están frustrados con el ritmo de implementación de reformas del presidente Raúl Castro, debido a obstáculos burocráticos y los intereses personales que socavan los esfuerzos por aumentar la producción.

Los agricultores sostienen que algunas de las reformas que una vez se aplaudieron en teoría, como el programa para el otorgamiento de tierras ociosas y la descentralización agrícola, vuelven a ser lentas e insuficientes en la práctica.

La descentralización se ha convertido en un arma de doble filo debido a que algunos funcionarios locales protegen sus intereses y lesionan las promesas de Castro para levantar el monopolio estatal sobre los insumos agrícolas y la compraventa de las cosechas que producen, dijeron los agricultores.

Raúl Castro comenzó el arrendamiento de tierras ociosas en usufructo poco después de reemplazar en la presidencia a su hermano enfermo, Fidel, en 2008.

Castro también descentralizó la toma de decisiones, separándola del Gobierno central, aumentó los precios que se pagaban a la producción, abrió tiendas donde se venden suministros agrícolas secundarios, como herramientas y ropas, y prometió mayor libertad a los campesinos para cultivar y vender sus cosechas.

Agricultura en crisis

Sin embargo, la agricultura de Cuba se mantiene en crisis y el monopolio estatal sigue vigente a más de tres años del inicio de las reformas económicas.

En discursos recientes, el propio Castro ha manifestado su creciente impaciencia con los burócratas que obstaculizan la aplicación de las reformas que él mismo ha dicho son necesarias para garantizar la supervivencia del socialismo.

«Es un mecanismo diabólico, hay que hacer la contratación inicial cuando vas a sembrar para que te den los insumos», dijo Arsenio, un agricultor de la oriental provincia cubana de Holguín.

«Luego, tienes que confirmar y ratificar cuánto vas a producir, algo que sencillamente es imposible. Si no lo cumples, ellos exigen compensación, y si produces más, ellos no se llevan tu producción porque no estaba en el contrato», agregó.

Un total de 97 de los 169 municipios de Cuba son rurales, donde aquellos que controlan la agricultura administran el único negocio y flujo de dinero del pueblo. Los campesinos denunciaron que las reformas emprendidas por Castro están siendo saboteadas por las estructuras gubernamentales locales.

«Los dirigentes de la agricultura en los niveles intermedios consideran que de aplicarse todas esas leyes perderán importancia, perderán poder y las ventajas o privilegios que ahora disfrutan», dijo un agricultor jubilado miembro de una coopertiva en Camagüey, en el centro de la isla.

«Por eso se siguen buscando fórmulas para limitar el alcance de las medidas: que si los contratos, que si los insumos, que si la definición de la calidad de los productos y muchas más medidas que aplican para obligar a los productores a depender de ellos», afirmó.

La producción agrícola del país aumentó un 6,1% hasta junio, en comparación con el mismo período de 2010, un año en el cual se había producido un descenso del 2,5% a pesar de las reformas.

Sin embargo, la producción de alimentos sigue siendo inferior a los niveles de 2005 y los precios de los alimentos en los mercados agrícolas han aumentado un 7,8% este año, según el Gobierno.

Producción

El Estado es dueño de más del 70% de la tierra cultivable en la isla, de la que cerca del 50% no se utiliza y el resto produce menos que el sector privado.

«Los agricultores privados producen actualmente el 57% de los alimentos del país con tan sólo el 24,4% de la tierra cultivable», dijo un experto local.

El Gobierno cubano, con problemas de liquidez, importa entre el 60% y el 70% de los alimentos que consume la población.

Más de un millón de hectáreas de tierra se han concedido por el Estado a unos 143.000 agricultores en un programa para el arrendamiento de tierras ociosas que se inició en 2008. Pero solamente el 50% están disponibles, según datos del Ministerio de Agricultura.

Agencia Reuters

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