9 de diciembre 2008 - 00:00

La cárcel de los secretos oscuros

Washington - Barack Obama describió la prisión extraterritorial de Guantánamo como un «triste capítulo en la historia americana». Ahora parece tener los días contados.
¿Qué es la cárcel de Guantánamo?
Es una prisión en la base militar del mismo nombre. Guantánamo fue cedida a perpetuidad por Cuba a Estados Unidos en 1903, cuando el Gobierno de La Habana era totalmente dependiente del de EE.UU. En virtud de ese acuerdo, Cuba mantiene la soberanía sobre el territorio, pero en la práctica EE.UU. posee «jurisdicción y control completos» sobre él. En enero de 2002, EE.UU. empezó a transferir a Guantánamo prisioneros capturados en la guerra contra el terrorismo lanzada tras los atentados del 11-S, en los que murieron 3.000 personas.
¿Cómo se estructura?
La cárcel tiene varios campos, dependiendo de la supuesta peligrosidad de los internos. En unos, los presos pueden realizar actividades comunes. En otros, sin embargo, los internos están sometidos a un aislamiento total, similar al existente en muchas prisiones estadounidenses.
¿Por qué es tan controvertida?
Fundamentalmente, porque Guantánamo es una cárcel creada por un Estado de Derecho
-Estados Unidos- para tener a un grupo de extranjeros fuera de su propio sistema legal. Esa tesis se basa en dos patas. Una es que, al no ser parte del territorio estadounidense, la base no se rige por las leyes estadounidenses. Por poner un ejemplo, es algo así como si EE.UU. enviara a ciertos presos a Marte y alegara que en ese planeta no son aplicables las leyes de la Tierra. La otra es que EE.UU. afirma que los detenidos de Al-Qaeda y los talibanes no entran bajo la definición de combatientes de las Convenciones de Ginebra, por lo que no se les pueden aplicar los derechos de esos acuerdos internacionales, de los que EE.UU. es signatario.
¿Cuál es el tratamiento de los prisioneros de la cárcel?
Según EE.UU., es «humano» y está, en general, dentro de las estipulaciones de la Convención de Ginebra. En la práctica, es muy duro. Los presos no pueden recibir visitas, su correspondencia es abierta, no tienen confidencialidad en sus relaciones con sus abogados y muchos están encerrados en sus celdas las 24 horas.
¿Se tortura en Guantánamo?
EE.UU. siempre ha negado el uso de torturas en la guerra contra el terror. Claro que Washington no considera que meter la cabeza de alguien en un cubo de agua para simular su ahogamiento sea una tortura. En la práctica, hay testimonios -tanto de detenidos como de guardias, e incluso documentos oficiales- de torturas. Al menos uno de los presos, el saudita Abdulah Hamid al Qahtani, ha estado al borde de la muerte por las torturas recibidas.
¿Quién está en Guantánamo?
Fundamentalistas islámicos, sospechosos de pertenecer a Al-Qaeda, a organizaciones terroristas cercanas a la red de Osama bin Laden, y a los talibanes afganos. Ninguno de ellos es estadounidense. Aunque no hay cifras oficiales acerca de los detenidos, se estima el total de prisioneros en alrededor de 270 en la actualidad. Guantánamo ha llegado a tener hasta 770 presos, pero la mayor parte de ellos ha sido repatriada a sus países de origen, donde algunos siguen en la cárcel y otros han sido puestos en libertad.
¿Quiénes son sus actuales prisioneros?
Los hay de tres tipos. Por un lado, hay unos 50 o 60 a los que EE.UU. quiere repatriar, pero sus países se niegan a aceptarlos. Washington ha insinuado que otros 150 acabarán, con toda probabilidad, en libertad. Finalmente, queda un grupo, no superior a los 70 presos, formado por líderes de Al-Qaeda, como Jalid Sheij Mohamed, el cerebro de los atentados del 11-S, Ramzi Binalshibh, que colaboró en esos ataques, y Abu Zubaida, otro líder de Al-Qaeda, a los que EE.UU. no quiere liberar y que ya están siendo juzgados, o van a serlo, por sus actividades terroristas. Esos juicios han sido duramente criticados porque no ofrecen las garantías legales habituales de los procesos en EE.UU. (Ver nota aparte.)
¿Qué han hecho los prisioneros liberados y repatriados a sus países?
De todo. Algunos se reincorporaron a la vida civil. Otros volvieron a cometer actos terroristas en Irak, Pakistán y Afganistán. Batiulah Mehsud, liberado en 2003, declaró que el documento firmado en Guantánamo, en el que se comprometía a abandonar las armas a cambio de su liberación, «no tiene más valor que un trozo de papel higiénico», así que rápidamente organizó una guerrilla en el oeste de Pakistán cuya primera acción fue secuestrar a tres ingenieros chinos que trabajaban en esa región.
¿En qué se diferencia de las cárceles de máxima seguridad de EE.UU.?
Fundamentalmente, en la inexistencia de control externo sobre lo que pasa en ella; lo que implica que en esta cárcel las torturas son -o han sido- generalizadas, según los relatos de prisioneros liberados y también de algunos vigilantes. El régimen de aislamiento no es, sin embargo, muy diferente del existente en muchas cárceles de EE.UU., como Angola, en Luisiana, o Supermax, en Colorado. En esas instalaciones penitenciarias hay detenidos que llevan décadas viviendo incomunicados en condiciones sólo marginalmente mejores que las de los de Guantánamo. Los presos de Guantánamo tienen poco que envidiar a, por ejemplo, el estadounidense José Padilla, que tras ser detenido en 2002 por su supuesta pertenencia a Al-Qaeda, lleva años en instalaciones militares de EE.UU.
¿El cierre de Guantánamo acabaría con el uso de la tortura por EE.UU.?
No. EE.UU. mantiene un número indeterminado de presos en otras instalaciones en terceros países. Durante años tuvo cárceles secretas en, por ejemplo, Polonia. Ahora parece que más bien entrega a los presos a policías de países aliados, como Egipto, Pakistán o Arabia Saudita, que los torturan bajo la supervisión de agentes estadounidenses.

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