Mariano Recalde, vinculado a la CGT, estará ahora al frente de Aerolíneas.
Si hay alguno de los cambios en el elenco del Gobierno de los Kirchner que se hizo para que no cambie nada, es la designación de Mariano Recalde como nuevo presidente de Aerolíneas Argentinas. Se trata del hijo del abogado laboralista y diputado por la CGT Héctor Recalde, que es quien viene atendiendo el estudio de su padre desde que éste se convirtió en legislador nacional.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Recalde (Héctor) es un hombre del riñón de Hugo Moyano, el cacique de los camioneros y la central obrera. Recalde (Mariano) intentará prolongar en el tiempo la alianza que habían sellado el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime con Moyano -que a pesar de la salida del pingüino cordobés mantuvo a los tres subsecretarios del área, todos designados por el camionero- para manejar el área.
Es que, tal como es notorio, el timón de la aérea no lo tenía el ahora ministro de Justicia, Julio Alak, sino el comandante del avión presidencial, Jorge Pérez Tamayo. Este piloto salido de la Fuerza Aérea, en edad de jubilarse, se convirtió en el ariete de Jaime para torcerle el brazo al grupo español Marsans y obligarlo a abandonar la compañía a cambio de nada. APLA, el sindicato que preside, es parte de la confederación de gremios del transporte que, obviamente, inspira Moyano.
El hijo de Recalde, que tiene hoy 37 años, había saltado a la notoriedad en 2007, cuando acompañó a su padre en la denuncia -cámaras ocultas incluidas- contra un alto ejecutivo de una de las empresas que emitían tickets canasta, una práctica que dejó de existir en el país justamente a partir de la acción de los Recalde.
Ambos lograron filmar a ese ejecutivo ofreciendo una «jugosa recompensa» si el diputado abandonaba su iniciativa de derogar ese instrumento por el que las empresas podían pagar parte de sus salarios sin aportar cargas sociales (y sin descuentos para los trabajadores). Hoy esa porción del sueldo se convirtió en «remunerativa» y tributa para Ganancias, cargas sociales, etcétera.
De larga militancia justicialista en los claustros por los que transitó (Colegio Nacional de Buenos Aires, Facultad de Derecho), su primer empleo fue en la Justicia porteña, que dejó en 2003 para integrarse al estudio de su padre.
De personalidad fuertemente confrontativa, Mariano Recalde estuvo a punto de ser expulsado del cuerpo docente de la Facultad de Derecho cuando se enfrentó -en duros términos- en 2007 a Atilio Alterini por el decanato de esa casa de estudios. Ese mismo año ganó notoriedad con el «affaire tickets» y la cámara oculta a Santiago Lynch, representante de la Cámara de Empresas de Servicios de Vales Alimentarios (Cevas).
Ahora lo espera una tarea algo más compleja: tratar de desatar el nudo que dejó Jaime con Marsans, porque la propiedad de las acciones de Aerolíneas, al menos en el campo legal, sigue siendo de los españoles. En su tarea contará con el apoyo de Pérez Tamayo, de Moyano y -sin dudas- del propio Jaime.
Dejá tu comentario