"Aquí la gente es un poquito menos dada a votar, sobre todo la gente de origen hispano, como que no le gusta votar, pero después nos quejamos de que las cosas están mal", dijo Rosa Sánchez, una mexicana que llegó hace 20 años a Estados Unidos, donde desde que se hizo ciudadana no dejó de participar en una sola elección.
Sánchez votó en la zona mayoritariamente latina de La Pequeña Habana, donde ayer se notó poco flujo de votantes, una constante en otras zonas de Miami, Florida (sureste).
Al igual que muchos de los hispanos, Sánchez dijo que acudió a votar por un "cambio en la economía, para que haya más trabajo, que todo sea mejor que como está ahora".
Los latinos, la primera minoría del país, con más de 50 millones de personas, suelen votar en menor proporción en elecciones no presidenciales, como ayer, cuando los estadounidenses renovaron 36 de los 50 gobernadores del país, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Según estimaciones del instituto demográfico Pew Hispanic, se esperaba que votaran ayer unos 7,8 millones de hispanos de los 25,2 millones habilitados para hacerlo en el país, de todas maneras una cifra récord.
"Yo me hago contar porque mi voto puede hacer la diferencia", dijo en otro centro de votación en Miami la cubana Danmy Denis, pese a admitir que las promesas incumplidas disuaden a muchos.
"Sí, es todo mentira y mentira, y pensamos que nos van a ayudar y resolver y no se acuerdan de nosotros" tras los comicios, afirmó esta cubana que vive en Estados Unidos desde hace dos décadas.
También la avalancha de anuncios que cayó sobre los votantes durante la multimillonaria campaña, sobre todo en estados con carreras muy reñidas como Florida, donde los candidatos a la gobernación llegaron ayer en empate técnico, terminaron por causar hastío.
El fracaso en lograr una reforma migratoria que formalice la situación de 11 millones de indocumentados, en su mayoría latinoamericanos, es uno de los principales elementos que generan apatía entre los hispanos.
"Hay mucho desánimo en la comunidad latina" por el fracaso de esa reforma, señaló Antonio Guerrero, mexicano de 47 años nacido en Estados Unidos.
"Creo que habrá poca participación", se lamentó este habitante de Los Angeles, California (oeste), donde tampoco se percibía mayor ambiente electoral.
Promesas
La reforma migratoria, una promesa del presidente Barack Obama, fue aprobada en el Senado pero quedó bloqueada en la Cámara de Representantes.
"Hay que votar, es un derecho, ahora es nuestro momento de decidir a quién apoyamos. Apoyé a Obama, pero prometió la reforma y no cumplió. Sigo un poco indecisa (a quién votar)", dijo por su lado la mexicano-estadounidense Victoria Rosales.
"El latino está muy decepcionado con lo que es el tema migratorio, con las promesas del presidente, se sienten defraudados, se sienten que les mintieron", admitió en Miami Alma Aguilera, de la Unidad Hondureña Independiente, una de las muchas organizaciones hispanas que se movilizaron en semanas pasadas y hasta ayer en todo el país para impulsar la participación.
Los partidos también dedicaron grandes esfuerzos en las últimas semanas a llamar a la gente a las urnas, sabiendo que cada voto contaba.
| Agencia AFP |


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