La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la campaña de granos finos «está por pasar de largo», ya que la superficie sembrada es prácticamente insignificante y la sequía está instalada.
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La entidad indicó además que a la hora de tomar un parámetro para definir el avance de la siembra de trigo surgen dificultades dado lo atípico de la campaña. Si se toma como referencia la superficie implantada promedio de los últimos ciclos agrícolas nacionales, no se llegaría siquiera al 10% de la misma en la zona núcleo, analizaron los técnicos de la BCR.
La posibilidad de que se acentúe la caída de la siembra de trigo, que actualmente es un 51% por ciento menor respecto de junio de 2008, según el Panorama Agrícola de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, plantea la posibilidad de tener que importar trigo.
En el mundo hay stock triguero suficiente, de acuerdo con análisis externos, pero en un país como la Argentina en el que la producción molinera está respaldada por un complejo entramado de subsidios, sería imposible mantener el precio de los farináceos sujetos en las góndolas.
La Argentina tenía una proyección que superaba los 3 millones de hectáreas para implantar trigo, cosecha que alcanzaría para alimentar el consumo interno, si baja de 2.5 millones de hectáreas habrá necesidad de comprar cereal externo. Esta hipótesis ya fue sostenida por el Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural.
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