2 de diciembre 2009 - 00:00

La crítica se adelantó al mensaje

Washington - Las críticas a los planes de Barack Obama para Afganistán surgieron tanto de demócratas como de republicanos, aun antes de que el mandatario revelara anoche su largamente meditada estrategia.

Diversos medios coincidieron ayer en que una de las principales preocupaciones de legisladores de ambos partidos es el costo de la nueva estrategia, dado que el propio Gobierno ha estimado un gasto de un millón de dólares por soldado adicional que se envíe al conflicto.

«Una de las primeras objeciones que saldrán será la del costo», adelantó ayer The Washington Post en un editorial. «Los demócratas liberales han rechazado por impagable cualquier escalada de la guerra», recuerda.

«Creo que hemos pagado bastante. Por la guerra en Irak ya pagamos 10.000 dólares por cada hombre, mujer y niño en este país. Hemos pagado lo suficiente por Irak tanto en dinero como en sangre. Hemos pagado lo suficiente por Afganistán. Es el momento de volver a casa», sostuvo en ese sentido el congresista demócrata Alan Grayson el lunes a la noche en la cadena MSNBC.

Otros políticos afines a la Casa Blanca también han manifestado sus dudas por la falta de conocimiento tanto del conflictivo país como por la vaguedad de los objetivos que se buscan.

El diario The Wall Street Journal citó ayer al congresista demócrata Mike Honda al afirmar que el despliegue de soldados adicionales en Afganistán es «una idea verdaderamente mala».

Lamento

«No comprendemos bien Afganistán y no sabemos lo que estamos haciendo allí. No podemos ganar esa guerra», lamentó.

Y no es el único que ha cuestionado los objetivos de Washington en Afganistán. También el congresista demócrata John Murtha cuestionó los objetivos de la Casa Blanca en Afganistán.

«¿Cuál es el significado de victoria? No logro recordar una respuesta clara», lamentó Murtha, el primer veterano de Vietnam elegido para la Cámara baja estadounidense y considerado un experto en temas militares, en declaraciones al diario Político.

Coincidencia

El rotativo cita en el mismo sentido al presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso, Howard Berman. «¿Qué es victoria? Eso es una buena pregunta», coincidió Berman. «No soy tan propenso a meterme en guerras como solía ser. (Obama) dedicó dos meses a tomar una decisión, creo que yo puedo dedicarle unas pocas semanas».

El ex vicepresidente Dick Cheney acusó, por su parte, al mandatario de proyectar «debilidad» precisamente por el largo tiempo que se ha tomado en anunciar sus planes para el conflicto. «Cada vez que retrasa, difiere, debate, cambia su posición, empieza a provocar preguntas: ¿Está el comandante en jefe realmente apoyando lo que le han pedido que hagan (los militares)?», dijo el «halcón» republicano en una entrevista con Político.

El ex número dos de la administración de George W. Bush rechazó que la desintegración de Afganistán se debiera a la falta de atención y recursos que su Gobierno dio al conflicto -priorizando la guerra de Irak- y criticó que Obama «viaje alrededor del mundo pidiendo disculpas» por la política previa de la Casa Blanca. «Creo que nuestros adversarios ven esto como un signo de debilidad», insistió.

Ante las demandas de muchos demócratas para que Obama fije claramente cuándo se espera salir del conflicto, Cheney advirtió que «si los afganos piensan que Estados Unidos está buscando salirse, se unirán más a los talibanes». Los ciudadanos afganos «están empezando a buscar maneras de dar cabida a sus enemigos; les preocupa que Estados Unidos no vaya a estar allí mucho más tiempo mientras que los malos sí lo harán», sostuvo.

Agencia DPA

Dejá tu comentario