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La DAIA viaja con Cristina a Nueva York
El brindis por Rosh Ha-shaná, el año nuevo judío, del que también participaron dirigentes comunitarios con Aldo Donzis (titular de la DAIA) al frente, se había convertido en otra cosa. «Que lo digamos nosotros es esperable; que lo digan Rosita y Sara, que además es sobreviviente de la Shoá, tiene para la Presidente un valor obviamente distinto», le dijo a este diario uno de los participantes del encuentro de la semana pasada. Ambas compararon a Mahmoud Ahmadinejad con Hitler. Y casi de inmediato la Presidente invitó formalmente a la DAIA a acompañarla en su próximo viaje a Nueva York. La entidad política de la comunidad judía aceptó de inmediato.
Lo llamativo es que la DAIA no había sido convidada el año pasado, un desplante oficial que afectó no sólo al vínculo de la comunidad judía con el Gobierno sino entre la DAIA y la AMIA, que sí fue convidada.
Otra curiosidad es que, por razones religiosas, este año la mutual judía -conducida por dirigente ortodoxos- no aceptaría el convite. Sucede que la Asamblea de la ONU coincide este año con la fiesta de Sucót, una de las más importantes del calendario hebreo. Los más observantes, tal como marca la ley judía, deben desarrollar todas sus actividades (trabajar, comer, estudiar y hasta dormir) debajo de una «sucá» (refugio), especie de cabaña hecha de maderas y hojas de árboles. Es más que obvio que en la sede de la ONU -y menos en el recinto de la Asamblea- no habrá «sucá» alguna, y eso está produciendo un intenso debate sobre si ir o no entre los miembros de la conducción de la AMIA. Ese dilema no lo tiene la DAIA, una entidad laica, cuyos dirigentes cumplirán parcialmente con el ritual de, al menos, hacer una comida diaria bajo la «sucá».
De todos modos, no es ese el mayor de los problemas que tendrá la dirigencia al concurrir a la ONU: en amplios sectores comunitarios sigue mirándose con desconfianza (por ponerlo en términos suaves) el creciente comercio bilateral con Irán y su cada vez más preocupante presencia en la región, a través de su vínculo con el régimen chavista.
«Nosotros trabajamos 365 días por año para denunciar a Irán como un estado terrorista internacional; el día de la Asamblea de la ONU es uno más, pero no se nos escapa la importancia del ámbito», dijo a este diario Donzis.
A diferencia de lo que suele suceder cada vez que Cristina de Kirchner (y antes su esposo) participa de la Asamblea de la ONU, este año no podrá reunirse con dirigentes comunitarios de Estados Unidos: todas las entidades centrales estarán cerradas por Sucót desde el 22 al 24 de setiembre; la Presidente tiene turno para hablar el viernes 24, y después ya comienza el descanso del «shabbat»; el canciller Timerman ya se encargó de explicarle la imposibilidad de origen religioso para armar una agenda en ese campo.
Además de la DAIA -y posiblemente la AMIA- viajarán a Nueva York y como parte de la comitiva los familiares de víctimas del atentado contra la AMIA Sergio Burstein, Olga Degtiar y Daniel Komarovsky, quizás las figuras más cercanas al Gobierno de ese grupo de verdaderos sobrevivientes del peor atentado sufrido por la Argentina en su historia.


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