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La despedida de un grande: Buena suerte y hasta luego
El histórico apertura tucumano Tristán Molinuevo le puso fin a su exitosa carrera. Fue símbolo de La Naranja y de Huirapuca
Doble referente. Tristán Molinuevo llevó a lo más alto a su querido y amado Huirapuca, mientras que además dejó su sello con la camiseta naranja del seleccionado de Tucumán.
Nacido el 25 de abril de 1976, debutó en la primera del club en 1991, con apenas 15 años, frente a Corsarios. En un partido en el cual su equipo ganó y ya marcó sus primeros puntos, destacándose por su precisión en el envío a los palos. Al año siguiente tuvo su primera frustración, ya que se fue al descenso en una derrota frente a Liceo por 23 a 14. Sin embargo, junto con una camada inolvidable de jugadores llevó el nombre de Huirapuca a lo más alto del rugby regional. Se destacaban nombres como los de los mellizos Lascano, Belloto o Hugo Dande. Consiguieron el ascenso en 1998 y, en un hecho inédito, lograron el campeonato de primera en 1999, compartiendo el título con Gimnasia y Tiro de Salta, ganándole en la final a Cardenales por 28 a 13. El festejo en San Miguel de Tucumán fue corto. Todos queríamos volver rápido a Concepción. Cuando llegamos fue algo inolvidable. Nos estaban esperando en la plaza principal para festejar, dijo Tristán. Luego de ese logro, llegarían dos títulos más en el Regional, en 2001 y en 2003, ganándole otra vez, en ambas ocasiones a Cardenales. También consiguió quedarse con la zona ascenso del Torneo del Interior otras 4 veces, en 2002, 2004, 2009y 2012. Por entonces Tristán ya era un abonado a la selección tucumana, con la que consiguió los títulos Argentinos Juvenil (1995) y Mayores (2005).
Aquel pibe que tenía a Hugo Porta en la portada de su carpeta de estudiante secundario en el InstitutoVocacional Concepción, dónde realizó también la primaria, se casó en 1997 con Paula Lascano y tuvo a los mellizos Juan Cruz y Juan Manuel y a Juliana. Estudiante de abogacía, encontró su lugar en el mundo dentro de una cancha de rugby, en donde recibió la admiración de todos y se transformó en un verdadero ídolo de la ciudad. Siempre me gustó soñar y ponerme objetivos. Por ejemplo, de chico sentía admiración por Ricardo Sauze y después terminé jugando con él. Pero no todas fueron buenas para Tristán. Tuvo que soportar 7 operaciones en la rodilla. Las primeras cuando estaba en el mejor momento de su carrera y hasta había posibilidades de emigrar al rugby francés. Después de ganarle la final a Cuyo con el seleccionado tucumano sentí como que algo se me había roto dentro de la rodilla. Me perdí la gira por Sudáfrica y tuve que estar mucho tiempo parado por la operación. Pero amo el rugby, y siempre estoy volviendo.
Las características de jugador de Tristán Molinuevo hicieron que se transforme en un verdadero ídolo de la afición de Huirapuca. Un líder natural, gran jugador, con personalidad y amiguero. Sus recuerdos siempre están enfocados en dos amigos que lo acompañaron desde inferiores como José Núñez Piossek y Luis Arreguez (NdR: fallecido en 2011). Además, fue emblema de la transformación de un club que pasó de estar siempre penando en el ascenso a consagrarse en los planos provinciales y nacionales. El ícono de una gene-ración que marcó a fuego el rugby del sur tucumano. Un talento producto de la inagotable cantera de grandes rugbiers tucumanos.

