Yoani Sánchez, Guillermo Fariñas, Berta Soler, Elizardo Sánchez y otros disidentes cumplieron una agenda sobrecargada en el extranjero, fueron recibidos con honores en Estados Unidos, España y otros países; e incluso dos de ellos estuvieron con el presidente estadounidense Barack Obama.
Pero en Cuba prácticamente no hubo expresiones opositoras en 2013, a diferencia de los años previos, cuando huelgas de hambre, ocupaciones de iglesias y otras protestas causaron dolores de cabeza al Gobierno comunista. "¿Por qué tanta actividad fuera no se traduce en una movilización al interior de Cuba? Fácil es responsabilizar a la represión del Gobierno, que sin dudas tiene su papel", pero hay también otras "razones que deberían poner a pensar a la oposición cubana", dijo el analista Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver (Colorado, EE.UU.). "Los opositores en gira ratificaron sus críticas bien sabidas al Gobierno cubano, pero sin anunciar propuestas viables sobre los problemas medulares del país", y además "mimetizaron su visión con la del exilio tradicional", agregó.
A los disidentes "les interesó más el reconocimiento externo que el interno", porque creen que "pueden lograr sus objetivos gracias a las presiones externas sobre el Gobierno cubano", declaró Carlos Alzugaray, exembajador y exprofesor de la Universidad de La Habana. "Ahora que pueden viajar libremente, están aprovechando constantemente esta posibilidad", añadió.
Durante décadas, para salir de la isla los cubanos tenían que pedir permiso al Gobierno, que lo negaba discrecionalmente a los disidentes. Los obstáculos fueron eliminados con la reforma migratoria que entró en vigor en 2013 y que provocó un récord de viajes de cubanos al exterior: 250.000 en 10 meses, un 35% más que en 2012.
Una de las primeras en hacer las valijas fue la bloguera Yoani Sánchez, quien cumplió una gira de tres meses por países de América y Europa, a la que sumó otros viajes. "En el pequeño espacio de mi vida personal me parece que todo se movió a un ritmo inusitado. Enero comenzó con la reforma migratoria y en los meses siguientes fueron muchas las veces que dijimos adiós. Ya sin esa sensación de no retorno", escribió Sánchez en su blog.
Los disidentes evalúan positivamente sus giras y niegan que afecten su acción en Cuba, donde la mayor preocupación de la gente es sortear las dificultades económicas cotidianas, con un salario promedio de 20 dólares al mes.
"Indiscutiblemente los viajes fueron fructíferos, porque permitieron que los opositores entren en contacto personalmente con grupos del exilio y con las ONG que siguen con preocupación la falta de derechos en Cuba", dijo Fariñas.
López-Levy dijo que a Raúl Castro le conviene que los disidentes viajen y sostuvo que "las poses de radicalismo verbal que ellos adoptan" en sus giras son un "indicador mayor de su irrelevancia en la política" interna. "Ellos tienen la esperanza de que su campaña en el exterior dé carambola acá adentro, pero yo no he visto ninguna señal de que en Cuba haya más aprecio por Berta Soler o Guillermo Fariñas porque se encontraron con Obama", expresó.
Peter Hakim, presidente emérito de Inter-American Dialogue, un centro de estudios de Washington, sostuvo que existen muchos obstáculos para que se articule una "oposición en Cuba". "¿Cómo se puede esperar una movilización sin libertad de prensa, ni libertad de expresión, ni derecho a organizarse ni siquiera a reunirse?", se preguntó. "Los jóvenes no muestran su oposición organizándose, escribiendo y marchando, sino yéndose" del país, añadió, en alusión a los 40.000 cubanos que emigran cada año.
| Agencia AFP |


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