La conclusión más obvia, si nos atenemos al 0,07% que ganó el Dow cerrando en 11.985,44 puntos (durante la rueda rompió la línea de 12.000 puntos por primera vez en tres años, pero no aguantó), es que la presentación presidencial sobre el estado de la Unión afectó poco y nada al mercado. En todo caso, resultó evidente el cambio retórico no tan en contra del sector financiero (en 2009 y en 2010 lo citó negativamente 14 veces, frente a solo una del martes, y si bien habló de eliminar los subsidios petroleros -sin duda, una buena medida-, fue evidente el poco peso de esto (Exxon avanzó un 1,25%; Chevron, un 0,60%; y el petróleo, un 1,3%). Algo similar ocurrió con la propuesta de reducir los impuestos corporativos, bienvenida por el mercado, pero en la medida en que se contrapone con el objetivo -y los subsidios para- que el 85% de la energía del país se origine antes de 25 años con fuentes renovables, que el 80% de los americanos tenga acceso a ferrocarriles de alta velocidad antes de 25 años y que el 98% tenga acceso a internet de alta velocidad antes de cinco, etc., prácticamente prometen que el gasto/déficit del Gobierno solo puede seguir creciendo, lo mismo que los impuestos. De hecho, la Oficina de Presupuesto del Congreso anunció que en lugar de reducirse al 7% del PBI (estimación oficial de agosto último), el déficit de 2010 creció al 8.9% y aumentará al 9,8% este año (en dólares será el mayor de la historia y el segundo más grande de posguerra detrás del 10% de 2009). En lo que compete a la deuda estatal, ésta llegó al 62,1% del PBI y crecería al 69,4% este año (en agosto se esperaba alcanzar ese valor recién en 2020, cuando ahora se calcula un 76,2% del PBI). Resulta prioritario entonces que republicanos y demócratas lleguen a un acuerdo antes del 4 de marzo.
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