4 de octubre 2012 - 00:00

La fiesta en penumbras

La fiesta estaba preparada para que todo Chaco viviera la revancha del Superclásico de las Américas, pero el micro que trasladó a Brasil rompió uno de los principales cables de luz, y afectó un transformador. Finalmente, por falta de luz, el partido se suspendió.
La fiesta estaba preparada para que todo Chaco viviera la revancha del Superclásico de las Américas, pero el micro que trasladó a Brasil rompió uno de los principales cables de luz, y afectó un transformador. Finalmente, por falta de luz, el partido se suspendió.
Resistencia - Todo Chaco estaba viviendo una fiesta. Si hasta la lluvia se adelantó para que el partido no tenga ningún imprevisto. Sin embargo, con el público colmando las instalaciones del Estadio Centenario de Resistencia, con los equipos y el árbitro en el campo, pasó lo que nadie esperaba y quería, y la revancha del Superclásico de las Américas entre Argentina y Brasil debió postergarse sin una fecha determinada.

Se estaba entonando el Himno argentino cuando tres torres se pagaron y dejaron el estadio a media luz. Si bien al principio parecía menor, los focos no volvían a encenderse y de una de ellas comenzó a salir humo, lo que alertó a los presentes y obligó a postergar el encuentro cuando ya estaba todo listo para comenzar.

Espera prudencial

Se esperó un tiempo prudencial dentro del campo, pero los rostros de los protagonistas denotaban que así no se podía jugar. Aguardaron un tiempo prudencial dentro del campo, hasta que decidieron retirarse a los vestuarios y esperar hasta las 23 para ver si la situación variaba. Ningún jugador quiso hablar sobre el tema, sólo Ustari alcanzó a decir que con esa luz no se podía jugar, que la pelota en el aire ni se veía.

Apenas pasadas las 23, el presidente de la delegación albiceleste y de Colón de Santa Fe, Germán Lerche, confirmó la suspensión del encuentro.

«Se esperó un tiempo prudencial y lamentablemente no se pudo solucionar el desperfecto lumínico. Mañana (por hoy) es imposible jugarlo porque los jugadores deben volver a sus respectivos clubes de las dos ligas», confió el dirigente.

El martes por la noche, cuando los dirigidos por Alejandro Sabella realizaron la última práctica a puertas cerradas, todas las luces funcionaron a la perfección durante dos horas, e inclusive se probaron por un rato más ya que el gobernador Jorge Capitanich dio un par de entrevistas para los medios televisivos en el centro del campo.

Sin embargo, dos horas antes del partido las torres comenzaron a dar las primeras señales de alarma. Varias veces se apagaron y en dos ocasiones todo el estadio se quedó sin energía. Una hora antes de comenzar el encuentro todo volvió a la normalidad y el problema parecía superado, pero ninguna de las torres se recuperó del todo, tal vez porque no las dejaron enfriar el tiempo adecuado antes de volver a encenderlas.

Mala maniobra

Aunque parezca una broma, el plantel brasileño fue el culpable del corte de luz. ¿Les tenían miedo a los dirigidos por Sabella y buscaron una artimaña para no disputar el encuentro? No, nada de eso: el micro que los trasladaba hizo una mala maniobra y rompió uno de los principales cables de luz y afectó un trasformador.

La gente igual no se desanimó y siguió cantando por un largo rato, aunque a medida que pasaba el tiempo iba demostrando cada vez más su disconformidad al punto de quedarse en silencio, perdiendo clima de clásico. La luz no volvió y la ilusión de los chaqueños de ver el Superclásico de las Américas quedó casi tan oscura como el estadio.

Lamentablemente, esto representa una mancha para la Argentina, que queda mal parada ante la organización de un evento internacional que es visto en todo el mundo.

Dejá tu comentario