23 de diciembre 2010 - 00:00

La ganadería encuentra al norte

Con precios ganaderos francamente recuperados, la reacción productiva no se hizo esperar. La acelerada incorporación de tecnología, sanidad y alimentación mejorará sensiblemente la producción de carne, aunque la sequía puede asestar otro duro golpe que retrase la recuperación. El caso Misiones es un ejemplo de ganadería extrapampeana y de aprovechamiento de distintas alternativas zonales.

El trabajo sobre las tierras de Misiones dio sus frutos: en cinco años la producción de carne por hectárea aumentó el 233%, de 45 kilos (ha/año) a 150, gracias a que la carga se elevó de 0,52 cabeza por hectárea a 1,25.
El trabajo sobre las tierras de Misiones dio sus frutos: en cinco años la producción de carne por hectárea aumentó el 233%, de 45 kilos (ha/año) a 150, gracias a que la carga se elevó de 0,52 cabeza por hectárea a 1,25.
Fachinal, Misiones (enviada especial) - Mientras el precio de la hacienda parece haber tomado un respiro tras la ininterrumpida suba de 14 meses que llevó su precio de $ 3,20/3,30 por kilo vivo a superar los $ 8 (+140%), aceleradamente los productores incorporan tecnologías postergadas por la falta de renta, que les representarán una significativa mejora de la productividad, aunque no aún la tan necesaria expansión horizontal que permita, primero, la recuperación del tamaño del rodeo y luego su crecimiento. En ese contexto el norte es, tal vez, el que más cambios está presentando, en buena medida, porque el corrimiento de la hacienda desde las zonas agrícolas pampeanas se dio, justamente, hacia estas regiones cuya producción estaba muy atrasada.

Por eso, la reunión demostrativa de la experiencia del Establecimiento Manantiales, en Fachinal, Misiones, que llevó adelante el Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), cobra singular trascendencia al mostrar la factibilidad de transformación de un campo típico de cría norteño, mesopotámico, en uno de invernada, con el agregado, adicional, de la producción forestal.

Los datos son sorprendentes: en 5 años, la producción de carne por hectárea aumentó un 233%, al pasar de 45 kilos por hectárea por año a 150 kilos, gracias a que la carga animal se elevó de 0,52 de cabeza por hectárea a 1,25.

Naturalmente, el asunto no fue tan lineal. Hubo que transformar un establecimiento de cría a invernada, en clima subtropical y con buena parte del suelo con presencia de piedra en el perfil, para lo cual, el primer gran desafío, después de desarrollar infraestructura, fue aumentar la oferta de «comida», ya que el objetivo era producir novillos pesados, de exportación.

Así, con el aumento de la superficie forrajera, proporcionalmente fue subiendo también la carga animal. Para eso se eligieron pasturas subtropicales adaptadas y de alta calidad para rollo (especialmente Brachiaria brizanta, variedades Marandú y Toledo), verdeos de invierno (avena strigosa), y el uso de racionamiento estratégico, para terneros y para la terminación de novillos en base a maíz y pellets de girasol.

Como complemento, hace 2 años comenzó además, la actividad forestal con pinos y, dado que el establecimiento no es demasiado grande, se optó por un sistema silvopastoril, con 2-4 años de clausura, lapso durante el cual las pasturas implantadas se enrollan, mientras que a partir de que los árboles alcanzan aproximadamente los 2 metros, ya se puede iniciar el pastoreo directo.

Todo esto permitió que este campo de alrededor de 2.400 hectáreas, alcanzara una producción anual de alrededor de 365.000 kilos de carne, lo que representa una mejora superior al 200% respecto al esquema anterior del establecimiento, sin contar con los ingresos adicionales que provendrán de la venta de la madera.

La novillada y recría ahora ya es toda de compra, mientras que la producción, con oferta escalonada a lo largo de todo el año, se destina enteramente a un frigorífico exportador del norte de Santa Fe.

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