28 de agosto 2014 - 00:00

La gestión CK fue la “oportunidad perdida”

La gestión CK fue la “oportunidad perdida”
El desempeño económico de la Argentina desde 2007 a la fecha ha sido pobre, aun a pesar de las extraordinarias circunstancias externas. El cuadro adjunto muestra que el crecimiento económico de la Argentina se ubica algo por debajo del 3% anual lo que resultó un 25% por debajo del promedio del 4% alcanzado por los siete países utilizados como referencia. A su vez, la tasa de inflación medida por FIEL fue casi seis veces superior a la del resto de países (promedió un 24,5% anual comparado con el 4,6%).

En materia de exportaciones el desempeño de la Argentina fue aún peor que el mediocre 3% de crecimiento anual de los otros países latinoamericanos. Medidas a precios constantes, las exportaciones argentinas no crecieron entre 2007 y 2013 aún a pesar de que los términos del intercambio externos fueron 22% más altos en el sexenio 2008-2013 que los observados en 2007 y el tamaño de Brasil fue un 49% mayor en esos seis años respecto del último año de gestión del ex-presidente Kirchner.

La comparación de la evolución de la inversión también es desfavorable para la Argentina. Medida a precios constantes creció un 4,3% al año en relación con el 6,8% observado en los otros 7 países. En 2013 la tasa de inversión medida por el INDEC era sólo un 21% del PBI (algo más de dos puntos por debajo del promedio del grupo de referencia) y muy lejos del 30% de Perú. La baja inversión fue una constante desde 2003 a la fecha: los máximos fueron de sólo un 22% del PIB aún a pesar de las excepcionales condiciones externas.

Sin embargo, la Argentina fue el campeón en el aumento del tamaño del estado en la economía (y por ende de la presión tributaria). Entre 2007 y 2013 el gasto público aumentó 12 puntos del PIB mientras que en el resto de los países promedió 3 puntos. Eso posicionó a la Argentina como el país con mayor peso del Estado en la región sin que ello se tradujera en una mejora en las condiciones sociales.

El discurso oficial destaca los supuestos logros de la década ganada. Sin embargo, hay dos períodos muy distintos: una primera parte de normalización luego de una crisis profunda y una segunda, desde finales de 2007 en adelante, donde mucho antes de que se evidenciara el problema de los fondos buitre, el desempeño económico fue pobre: bajo crecimiento en relación con los otros países de la región, baja inversión, estancamiento de las exportaciones medidas en pesos constantes y alta inflación.

Las inconsistencias de la política económica oficial hoy son visibles para casi todos; antes eran tapadas por una nueva mejora en el precio de la soja o por un aumento en el PBI de Brasil medido en dólares. Pero alcanzar un crecimiento alto y sostenido requiere de una elevada inversión y de alta productividad (cosas que nunca se lograron en la década K). El desafío para la próxima administración no pasa solamente por reducir el déficit fiscal y el financiamiento inflacionario del mismo. Hay toda una agenda de reformas micro que deben apuntar a mejorar la calidad del gasto social, abandonar el proteccionismo mercantilista con claro sesgo antiexportador, eliminar las distorsiones de precios relativos, eliminar el sesgo rentista de muchas regulaciones (en particular la laboral) y reducir la presión tributaria eliminando impuestos antiproducción.

Dejá tu comentario