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La grave sequía local impulsa los precios de la soja y el maíz
La oleaginosa llegó a los u$s300 por tonelada y el cereal, a los u$s160. La producción argentina sigue recortándose semana a semana, pero la merma sería compensada por la supercosecha brasileña.
Campaña para el olvido. Falta sólo un mes para que comience la trilla y hay alerta en todo el sector agropecuario porque a pesar de la mejora en los precios la caída productiva es cada vez mayor.
La respuesta es que los que están empujando el mercado a la suba son los especuladores. A mediados de enero tenían una posición neta vendida de unos 6 millones de toneladas. Veían bien a Brasil y en Argentina había llovido y los cultivos se habían recuperado. Pero desde esa fecha para acá no llovió más, y fueron comprando.
En las últimas dos semanas adquirieron casi 15 millones de toneladas y hoy tienen una posición neta comprada de 9 millones.
Es posible que veamos al menos una semana más de compra activa, y después un mercado que quede cauteloso, pero con tono firme.
En el maíz hasta la semana pasada la historia era que el sembrado temprano estaba castigado y por eso el disponible se mantenía muy firme, pero el de segunda venía resistiendo.
En tanto Brasil apunta a una muy buena cosecha, que haría de julio un mes muy presionado a la baja por la oferta. Pero ahora la incertidumbre se extiende a los maíces de segunda: no llueve, están entrando en floración, y la Bolsa de Comercio de Rosario ya habla de 35 millones de toneladas.
Para Brasil, la trilla de soja sigue lenta, y esto demora la siembra de maíz tardío. Por eso es de esperar que las proyecciones de producción de Safrinha sigan bajando.
La CONAB pasó hace unas semanas de 92 a 88 millones de toneladas, pero esto se puede profundizar. Los precios despegan. Los fondos compran, y parece que la historia de soja se va a repetir con maíz.
Para cerrar con el trigo, estamos en un contexto de stocks muy abultados, y con una competencia férrea de Rusia. Sin embargo, Argentina colocó muy bien su trigo en países asiáticos y africanos, y lo que queda es lo que necesitan Brasil y los molinos. Los precios están subiendo para evitar que ese trigo se vaya a otros lugares. Pero el techo lo podría poner Rusia, que con precios tan bajos como los que tiene, podría llegar a Brasil a valores más competitivos que el origen de EE.UU.
Las subas que estamos viendo de maíz y soja arrastraron el trigo, y para cosecha nueva se trabaja en torno a los u$s180. Precio muy tentador. Pero el problema es quién se anima a proyectar producción de trigo en un año que viene dejando reservas muy bajas o nulas de humedad.
Parece más interesante tratar de buscar pisos en torno a u$s170 que vender comprometiendo producción que no sabemos si estará a u$s180.
(*) Del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.


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