La hipocresía cotizó bien

Edición Impresa

Desde hace no menos de cuatro décadas -de ver la actuación de los mercados- nunca asistimos a un período similar al actual: cargado de simulacros de desarrollos, apoyados por mensajes ambiguos y afirmándose en constantes hechos grotescos, tomados por serios. El viernes, donde se provenía de un desplome general -con acento en los europeos- se produjo un rebote generalizado y que solamente poseía alguna señal de España (para decir que pedirían un «rescate light») y el verso continuado de Wall Street jugando al: «mejor de los esperado» (ahora, con la creación de empleos nuevos). Algo que en épocas sensatas, normales, no habría causado ningún vuelco favorable: fue capaz de cumplir con el cometido de mejorar lo anterior y diluir, la casi segura baja de la última rueda. Todos se movieron felices, con europeos repuntando en términos apreciables, el propio Dow Jones marcando el 1,7%. Y, por supuesto, siendo copiado en el andar de un Bovespa con mejora del 3,12%, que se hizo mucho más recatada en nuestro Merval: sólo el 0,88%. Jornada final con mínimo en «2.382» puntos, máximo de «2.421» y final de «2.396» unidades. Total de «43» alzas, por «18» papeles en baja, todo esto abastecido por magros $ 27 millones de efectivo. Una suba porque: «había que subir», el único elemento válido.

La semana: la última rueda de una semana con un pie en julio, otro en agosto, en buena medida se salvó casi toda en el cierre. El Dow pudo anotar un 0,16%, el Bovespa un 1,24 por ciento. Mientras el Merval no alcanzó a revertir, pero acotando la baja al 1,60 por ciento. Mejora de orden estadístico, nominal, sin sustentos a la vista. La Bolsa, juguetona.

Dejá tu comentario