Sin grandes diferencias que permitan hablar -más allá del mal humor en torno del sector bancario, lo que podemos vincular con la merma de los bonos- de algún grupo "favorito", (el Merval trepó un 1.08%, a 12237.66 puntos, el M.Ar el 1%, el Burcap un 1.02% y los ADRs argentinos en Wall Street -en dólares- el 0.68% en promedio), y con algunas dudas sobre la profundidad de las suba, tanto por la cantidad de especies negociadas (se anotaron 25 alzas, 27 mermas y 13 papeles sin cambio, para un total de 65, la menor cantidad de cotizantes transadas desde el 19 de febrero) como el volumen operado en acciones (si bien los $ 141 millones negociados son 48% más que lo del lunes -tradicionalmente las huelgas bancarias no afectan el interés por lo bursátil- , este nivel estuvo un 30% debajo del promedio diario para lo que va del año) lo más destacado entre las líderes pasó por las subas de YPF (pierde un 0.83% en el mes) y algo más atrás Comercial del Plata (pierde el 1.73% en el mes) en tanto como mencionamos, lo peor le tocó a los bancos. Pasando al panel general, les tocó a Garovaglio, Longvie, Mirgor, Agrometal y Caputo -en ese orden-, el podio, mientras Dycasa, Morixe, Inversora Juramento y Boldt encabezaron el pelotón de las "estrelladas". Si bien podríamos achacarlo al arribo de los estados contables, lo cierto es que el juego de "sillas musicales" de los operadores de corto plazo ("traders") no sólo oculta la verdadera volatilidad del mercado, sino que "infla" los volúmenes negociados. Aunque tenemos papeles claramente alcistas (o bajistas) como Agrometal, que en las últimas cinco ruedas se posicionó tres veces en el podio, o Autopistas del Oeste e Importadora y Exportadora de la Patagonia, que lo hicieron dos veces, más común fueron saltos como el de Quickfood que estuvo dos veces de cada lado, Dycasa y Longvie que accedieron a la tarima ganadora dos veces y una estuvieron entre las estrelladas, Inversora Juramento y Carlos Casado, ambas una vez de cada lado o Metrogas con una cucarda frente a dos de méritos. Sería interesante que alguien nos explicase por qué lo que sucede en Nueva York en torno del "juicio del siglo" es capaz de deprimir el precio de los bonos argentinos (y por ende la capacidad de financiarse a futuro del país) sin golpear al mercado accionario.
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