8 de julio 2015 - 00:00

La Iglesia, en contra

El obispo de Neuquén, Virginio Bressanell declaró que desconectar a un paciente en estado vegetativo permanente era "eutanasia por omisión y un delito por abandono de persona".

En declaraciones televisivas sostuvo: "Aquí hay un problema de vida, no es un caso de muerte digna, para mí con todo el respeto de quienes lo han decidido, es una forma de eutanasia encubierto, es verdad que el carácter de su enfermedad es humanamente irreversible".

En tanto, a fines del año pasado monseñor Ignacio Carrasco de Paula, presidente de la Pontificia Academia para la Vida del Vaticano, consideró: "El suicidio asistido no es una muerte digna, es algo absurdo. Y la Iglesia está en contra porque no es admisible el acto de quitarse la vida. No juzgamos a las personas, pero el gesto en sí debe condenarse".

En febrero pasado, el papa Francisco también condenó en forma directa esta práctica.

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