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La irrealidad a través de ópticas distintas
Dos muestras en el Centro Recoleta y otra en un ámbito privado exponen las búsquedas de tres artistas, con lenguajes modernos y a veces crípticos.
Gabriel Rud. Sus imágenes pueden leerse como paisajes cosmogónicos.
• Gabriela Golder ha desarrollado la mayor parte de su producción en el arte del video. Sus obras, como lo señaló Rodrigo Alonso, "son dispositivos de observación analítica que se centran en lugares, personajes o acontecimientos". Cuando se entra a la Sala J del Centro Cultural Recoleta, Golder propone "La tierra tiembla", un recorrido entre obras realizadas durante los últimos años. "Afuera" son drones de la policía croata revelando la presencia de refugiados sirios, que podría ser cualquier otra policía y refugiados. En blanco y negro, la pantalla de la izquierda, una vista aérea de un grupo reducido de personas que camina sobre una montaña; en la de la derecha, una multitud avanza por una calle ocupándola. Antes de llegar al video de la pared opuesta hay un texto sobre una cinta de un centímetro, a la altura de los ojos, difícil de leer en su totalidad a causa de la oscuridad de la sala. "Tierra quemada" es el registro en una gran pantalla de lo que quedó después de un incendio en el Cerro Mariposa de Valparaíso, Chile. Algunos árboles, ramas, un caserío, detrás de una niebla espesa. Se escucha el canto de los pájaros y dan ganas de verla una y otra vez. En el pasillo de la sala se ven las fotos de dos hermanas que leen un texto de Darío Fo sobre Ulrike Meindorf, la periodista que estuvo presa entre 1972 y 1976 en una cárcel alemana. No es la primera vez que Golder utiliza este recurso, recordamos su "Conversation Piece" presentada en 2012 en la Sala Cronopios de este Centro. Una pequeña foto de un paisaje bucólico, la frase en neón "Nada es ajeno" completan esta muestra lacónica, algo críptica para la que se necesitan ciertas claves.
Hernán Salvo
Las cajas de madera que Hernán Salvo muestra en la sala 12 constituyen en sí mismas un alarde de ebanistería de alto nivel. Son eso y mucho más: tienen un orificio de forma circular u octogonal que exige agacharse, mirar y tratar de descubrir lo que encierra. A diferencia de las de Sebastián Gordín, donde se desarrollan escenas teatrales como el colapso de una biblioteca, el interior de un bar y las transparentes donde se ve llover, en éstas aparentemente no hay nada, salvo corredores con una puerta al fondo, pasillos iluminados, vacíos, intrigantes. Mercedes Casanegra señala en su texto que "son guiños a directores como Stanley Kubrick o David Lynch". "Mirar no es suficiente", título de la muestra, además de las bellas cajas, es una propuesta a la introspección. Las muestras del Centro Recoleta clausuran el 31 de julio.


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