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La juventud lanzó un “que se vayan todos” en versión ibérica
El líder conservador encabezó ayer un acto proselitista en Valencia. Según él, la protesta generalizada contra los políticos es injusta, ya que la culpa de la crisis recae en el socialismo.
Lo hacen a muy pocos días de que el próximo domingo se celebren unas elecciones municipales y autonómicas en las que las encuestas pronostican un descalabro del Partido Socialista (PSOE) de José Luis Rodríguez Zapatero y suponen un dolor de cabeza para la izquierda, sobre todo para los socialistas, que saben que entre ellos hay muchos que en comicios anteriores votaron al PSOE.
«Es la primera vez que la izquierda, fuera de los grandes partidos y de los sindicatos, y sin su apoyo, con una organización espontánea, sale a la calle a escenificar la quiebra del modelo», dijo a medios españoles Ramón Espinar, un estudiante de 25 años que participó en las protestas.
Exigencia
La mayoría de quienes estuvieron en ellas fueron jóvenes. Pero hubo también personas de más edad. Son estudiantes universitarios que no ven un futuro. Son desempleados, parte de los casi cinco millones que tiene España. Son trabajadores con sueldos bajos. Jubilados. Y algunos antisistema.
El último domingo, unas 20.000 personas recorrieron el centro de Madrid exigiendo un cambio en el modelo político, social y económico y protestando por la forma en la que se ha abordado la crisis económica, con los recortes del gasto social en el punto de mira.
Convocadas a través de redes sociales como Facebook por el colectivo «Democracia real ya», también hubo manifestaciones en otro medio centenar de ciudades de España, entre ellas Barcelona. Ese grupo, surgido hace pocos meses, cifra en 130.000 los asistentes a todas las concentraciones.
En la capital, la manifestación terminó con disturbios y 19 detenidos y siguió con una acampada en la Puerta del Sol. Unas 200 personas pretendían estar allí hasta la jornada electoral del próximo domingo, pero las fuerzas de seguridad las desalojaron ayer a la madrugada del llamado kilómetro cero de España.
Anoche pretendían regresar allí para celebrar una asamblea y acudir a otras plazas de otras ciudades españolas.
«Tras la convocatoria del 15 de mayo las acciones continuarán. Esta movilización ha sido el principio de una serie a largo plazo», anunció ayer «Democracia real ya» en un comunicado. «Nos mueve la firme convicción de profundizar el camino que entre todos y todas hemos empezado. Creemos que es posible una sociedad más justa. Y vamos a demostrarlo».
«Democracia real ya» no pide el voto para ningún partido ni llama a la abstención. Lo que pretende es que «la actual situación cambie». «No va a ser cosa de un día de cara a las elecciones; vamos a actuar de forma continua», decía un joven a medios españoles.
«Lo fácil es descalificar a la política y a los políticos», se defendió ayer el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy. En la política hay «mucha gente competente», dijo. Eso sí, «ya se sabe que hay gente que no cumple con sus obligaciones» y gobiernos que «no están a la altura» y ésa es la situación de España, añadió.
La agrupación conservadora parece que se frota las manos ante las movilizaciones.
Mensaje claro
«Es una batalla dentro de la izquierda. Los que estaban en la calle son esos a los que Zapatero está tratando de movilizar con el discurso del miedo al PP. Y el mensaje que daban era muy claro: PSOE y PP son lo mismo. Eso es demoledor para el PSOE», dijo un dirigente de la formación conservadora al diario El País. «Los nuestros van a ir a votar todos. Los suyos ya vemos cómo están de enfadados», agregó.
Izquierda Unida (IU) se ha arrimado al movimiento de los indignados. Su coordinador general, Cayo Lara, participó de hecho en la manifestación del domingo en Madrid.
Y entre tanto, Zapatero ha intentado quitarle importancia al asunto. «Se trata de una expresión democrática que hay que escuchar y que se da en varios países europeos», dijo el lunes. Y no evitó relacionar el movimiento con la crisis y «con las malas expectativas de empleo y vivienda» en el país. «Hay que tener sensibilidad para escuchar esos movimientos y esas protestas», dijo.
Agencia DPA


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