La mira en la Corte por la causa embajada

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El tono del mensaje presidencial de ayer y la puesta en escena en su despacho, como sólo estila Cristina de Kirchner para anunciar medidas que se elevan a la categoría de cuestiones de Estado, tuvieron ayer dos destinatarios fuera del programa obvio: la Corte Suprema y el Estado de Israel.

Como continuación de la pelea entre el Gobierno y la Justicia, Cristina de Kirchner sumó ayer otro reclamo que fue directo a la Corte y se agregó a las reyertas que mantiene desde hace tiempo por la ley de medios: la falta de avances en la investigación del atentado a la Embajada de Israel.

Hablando de un tema y una época que conoce bien, ya que la Presidente integró la bicameral de seguimiento e investigación de los dos atentados que funcionó más de cinco años en el Congreso, se dedicó en el mensaje de ayer, y con especial interés, a recordar la obra de la Corte Suprema presidida por Julio Nazareno en torno a la causa Embajada y también una inacción que le achaca a la actual conformación del cuerpo.

Explicó entonces que la propia Constitución nacional dispone la competencia exclusiva de la Corte Suprema en todo asunto penal que involucre a «embajadas» y otros países.

Fue en ese sentido que explicó que el atentado a la Embajada de Israel, el primero y que produjo 29 muertes, comenzó a ser investigado por instrucción directa de la Corte y sigue hasta ahora en ese estado.

Tanto en el mensaje que se escuchó anoche como en el texto del proyecto enviado al Congreso para ratificar el acuerdo en sesiones entraordinarias, Cristina de Kirchner fue puntillosa en recordar esa responsabilidad de la Corte.

«Con respecto al primero de los atentados, el 17 de marzo de 1992, a las 14.47 horas, una bomba destrozó el edificio de la sede diplomática, ubicada en la esquina de las calles Arroyo y Suipacha de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires», dice el mensaje.

«Desde el comienzo, la investigación judicial fue llevada adelante por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el Expediente Nº 143/1992, atento a las competencias asignadas por la Constitución nacional», y sigue: «La causa pasó por cuatro jueces de Instrucción y distintas conformaciones del máximo tribunal. La Corte dispuso proseguir con la investigación -delegada desde 1997 al secretario penal Esteban Jorge Canevari, de la Secretaría Judicial Nº 3- y rechazó la posibilidad de que el caso prescriba, pero no accedió a tipificarlo como crimen contra la humanidad, como lo solicitó uno de los querellantes».

Y hay también una queja más temporal que reprodujo los equívocos mensajes que se escucharon en torno a la voladura de la embajada: «Transitó diversos estadios entre los que se cuenta la incidencia que tomó estado público como la teoría de la implosión, que apoyada por miembros de aquella Corte preocupó a la opinión pública», dijo anoche la Presidente.

En el mensaje, finalmente, y para apoyar la decisión de llevar adelante el acuerdo con Irán para tomar declaración en Teherán a los sospechosos, proclamó en otra acusación a la Corte Suprema: «Más fácil sería, como sucede en la causa Embajada, pedir continuamente y en forma monocorde ante la ONU».

La sentencia final de este capítulo fue para Israel y su queja ante el acuerdo, duramente contestada por Héctor Timerman: «Me llamó poderosamente la atención que Israel hubiera convocado el pasado 29 de enero al embajador argentino para pedirle explicaciones por el acuerdo con Irán para esclarecer un atentado en el que murieron ciudadanos argentinos y no por la voladura de su propia embajada en Buenos Aires».

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