4 de noviembre 2010 - 00:00

La misma fórmula, los mismos sustos

No carece de buenos sobresaltos «Actividad paranormal 2», pero el espectador de la primera parte sentirá que ésta ya también la vio.
No carece de buenos sobresaltos «Actividad paranormal 2», pero el espectador de la primera parte sentirá que ésta ya también la vio.
«Actividad paranormal 2» («Paranormal Activity 2», EE.UU., 2010, habl. en inglés) Dir.: T. Williams. Int.: S. Grayden, B. Boland, M. Ephraim, K. Featherston, M. Sloat.

Salvo un perro, un bebé y una empleada doméstica de origen hispano que cree en los fantasmas desde la primera escena, el estilo, el clima, y el tipo de sustos de esta segunda parte es muy similar al del taquillero primer film. Sólo que la actividad paranormal demora un tanto más en tomar lugar en la pantalla, y una vez que se la ve, es a veces demasiado parecida a lo que el espectador podría esperar conociendo el film anterior.

Esto se debe tambien a que las dos peliculas están conectadas por personajes en común, sin olvidar, por supuesto, al demonio -que no es un fantasma, no, es un demonio- que en este caso viene a reclamar al bebé, dado algún pacto satánico no cumplido por alguno de sus antepasados, al parecer su bisabuela.

Pero más alla de estos estos puntos en contra, «Actividad paranormal 2» entrega las escenas horripilantes que el espectador espera. Por ejemplo, el momento en el que la dueña de casa se relaja para tomar el té, y absolutamente todas las puertas de los muebles de su cocina se abren solos al mismo tiempo, basta para ponerele los pelos de punta al espectador. En cambio las escenas con el perro, que como es obvio percibe la presencia maligna antes que los seres humanos, podrían estar mejor aprovechadas, aunque finalmente el can reciba lo suyo tal como podría esperarse de una historia donde en realidad no puede haber muchas sorpresas desde lo argumental: todo pasa por las cámaras de seguridad instaladas en una casa luego de un episodio de aparente inseguridad, que luego se descubre que no era tal, sino un asunto mas del tipo espectral.

El problema con esta fórmula de película de terror es que se podrían filmar clones por docenas, sin que sus momentos culminantes dejen de ser eficaces. En todo caso, ésta no funciona tan bien como la primera, pero lo bastante como para poder recomendarla por sus escenas mas contundentes.

D.C.

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