4 de agosto 2014 - 00:00

La muerte de un militar, rodeada por la polémica

Jerusalén - El teniente israelí Hadar Goldin fue sepultado ayer luego de que el Ejército lo diera por muerto, rectificando la versión de su secuestro, la cual había generado controversia por poner fin definitivo a la fugaz tregua humanitaria del viernes.

Goldin, de 23 años, quien se creía en manos de Hamás pero murió en combate en Gaza, fue sepultado ayer en Kfar Saba mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo calificó de "héroe". "La estatura de Hadar fue gigantesca. Con su muerte contribuyó a la independencia del pueblo de Israel", aseguró en una comunicación telefónica con la familia.

Sobre la tumba de su hijo en el cementerio militar, Simha Goldin contó sus habilidades a unas 10 mil personas llegadas de todo Israel para despedir al soldado, algo que hasta el momento no había ocurrido de forma tan numerosa con ninguno de los otros 62 uniformados que murieron en la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

Junto a los padres, estaba el ministro de Defensa, Moshé Yaalón, primo lejano de la víctima, una relación que había sido mantenida en secreto por las autoridades hasta ayer.

Los restos del soldado, que murió "inmediatamente" en un enfrentamiento con palestinos, se hallaron a la entrada de un túnel construido por Hamás, indicó ayer por la madruga el vocero castrense, Peter Lerner.

El caso Goldin había generado controversia al conocerse el viernes, cuando se creía había sido secuestrado por milicianos islamistas y por las consecuencias de la misión lanzada para hallarlo, la cual costó la vida de más de 100 palestinos.

El debate se mantenía ayer luego de que el Ejército israelí confirmara que había fallecido prácticamente desde el momento en que dejó de conocerse su paradero. Lo que ocurrió sigue siendo una incógnita, pues las versiones de los hechos son contradictorias.

Un comité especial encabezado por el rabino jefe del Ejército decidió que el joven teniente estaba muerto tras "tener en cuenta todos los aspectos relevantes, médicos, religiosos y otros", informó un comunicado militar. La muerte fue confirmada por la pruebas forenses recogidas en el escenario de la lucha.

Goldin estaba estacionado con la brigada Guivati en el sur de Gaza cuando un suicida hizo estallar los explosivos que portaba junto a una unidad militar israelí, lo que causó la muerte a otros dos soldados, tras lo cual hubo un tiroteo con otros miembros del comando.

Aún en medio de la confusión, su comandante se percató de la desaparición y lo persiguió por el túnel del que había salido el comando palestino, pero su rastro desapareció e Israel lo dio por capturado.

Este suceso contribuyó a frustrar el alto el fuego y le valió a Hamás una severa condena por parte de Naciones Unidas y de Estados Unidos por haber violado la tregua poco después de que comenzara.

La milicia palestina, no obstante, dijo que el ataque se produjo poco antes de la entrada en vigor del alto el fuego y negó en todo momento el secuestro. El sábado por la noche informó que su comando que perpetró el atentado había sido asesinado en un bombardeo israelí, sugiriendo que en ese mismo ataque, las fuerzas israelíes asesinaron a uno de los suyos. La versión del secuestro fue un "engaño de Israel hacia todo el mundo" para "violar la tregua de 72 horas y para cometer la masacre de Rafah", señaló.

El supuesto rapto de Goldin provocó que Israel pusiera en marcha una gran misión militar para buscar al soldado. Unidades enteras peinaron y registraron en Rafah (sur) casas y sitios sospechosos, apoyados por fuego de artillería, y causaron la muerte de más de 100 palestinos y 500 heridos, en su mayoría civiles.

Para analistas, en manos de Hamás, el teniente habría representado una moneda de cambio, como en el caso del soldado Gilad Shalit, liberado en 2011 a cambio de mil prisioneros palestinos.

Agencias EFE, DPA y AFP,


y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario